Una vez más Almería vuelve a ser portada de los informativos nacionales. Una vez más lo es por una mala noticia y de nuevo relacionada con la inmigración irregular. Pocos día han pasado de aquella jornada en la que murieron, se cree que en torno a cuarenta inmigrantes, cuando trataban de alcanzar las costas almerienses en patera. Ahora el escándalo lo protagonizan las mafias que no paran de dar vueltas a la pelota para ver mediante que trampa logran sacar dinero aprovechando las muchas necesidades que padece el colectivo.
Cuando uno cree que ya lo ha visto todo, aún se sorprende con las nuevas argucias de los criminales. En esta ocasión, la Guardia Civil ha logrado desenmascarar toda una trama para regularizar la situación de mujeres inmigrantes. No se trata de prostitución, ni de contrataciones de empleo falsas. La última modalidad delictiva consiste en emparejar a una mujer irregular con un hombre con papeles, hacer pasar a éste por un maltratador y conseguir de esta manera el acceso de la señora en cuestión a su regularización por circunstancias excepcionales.
El daño que esta información hace al colectivo de mujeres maltratadas no es pequeño, como tampoco lo es el efecto que pueda tener sobre una medida excepcional que no sería de extrañar más de un político quiera replantearse ahora que vuelven a 'sobrar' los inmigrantes. Para rizar el rizo del despropósito y la desvergüenza a los organizadores no se les ocurrió mejor guinda para sus objetivos que animar a estas mujeres a tramitar subvenciones públicas acogiéndose a su condición de maltratadas.
El pastel se ha descubierto y es muy probable que no hayan más organizaciones por ahí con planes similares, pero los fantasmas que esta noticia deja sobre mujeres maltratadas e inmigrantes, el colectivo sin duda más vulnerable, son muy difíciles de espantar.
