Amat y la profesión periodística
Resulta cuando menos curioso que alguien de la política se permita aconsejar 'desprestigiar y quitar de en medio' a periodistas digitales, como si por el hecho de escribir en un medio que se difunde por internet ya tuviéramos el campo allanado para decir lo que nos de la gana. Y resulta curioso porque teniendo como tienen los políticos todo un trabajo por hacer para quitarse tanto garbanzo negro como esconden bajo sus siglas, con episodios de corrupción que ya no abochornan sino que indignan, no se para qué meten las narices en otra profesión.
Porque en el caso de quien ha hecho tal afirmación se puede decir que de la política ha hecho toda una profesión que, además, le ha llevado a lo más alto de su carrera, -no es sospechoso de que aspire a una presidencia de Gobierno, o tal vez si, que diría Rajoy-. Pero también es lamentable que haga estas declaraciones cuando de todos es sabido el poco escrúpulo que muestra a la hora de buscar medios complacientes o si es necesario crearlos, sin importarle en absoluto titulación académica o conocimiento del periodismo.
El cinismo es ya mayúsculo cuando como presidente de la Diputación de Almería hoy abandera el manifiesto de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) en defensa del periodismo, mientras dos semanas antes saca cuatro plazas de redactor, exigiendo únicamente el título de bachiller o equivalente. Casi nada. Y en este punto, mejor hubiera sido que no se hubiera aprobado ningún manifiesto pero se hubieran modificado las condiciones de acceso a la plaza de redactor, porque eso es apoyar una profesión y no decir sí a un texto que probablemente más de uno ni se ha leído.
Al final, las palabras de Gabriel Amat no hacen sino mostrarnos el político que es, de los que hay demasiados en esta provincia. Políticos a los que les gusta que los medios escriban al dictado e incluso a poder ser que les adulen. Que no metan las narices ni saquen punta a los temas, que no critiquen, salvo si afecta al rival. Políticos poco transparentes, a los que les gusta poco el ámbito de lo público. Sólo así se entiende que no quiera manifestar en Pleno lo que está dispuesto a comentarle a la portavoz socialista de la oposición en privado.
Y así no, Amat ha defraudado ya demasiado a la profesión periodística, porque también hay que recordarle que en su equipo aún continúa quien faltó al respeto a un veterano de este oficio sólo por el hecho de expresar su punto de vista y discrepar, algo que en Almería el PP, -al ser él su máximo representante-, parece no estar dispuestos a tolerar.