El poder de los cuartos

José García Sánchez

La jodida, intrincada y enmarañada realidad de estos días, la cadena de despropósitos que políticos y periodistas de toda laya, ralea y pelaje perpetran a cualquier hora, los cansinos y estériles “bombardeos” ofensivos y vejatorios de una trinchera a la otra; todo este circo que tenemos montado nos lleva -a mí, al menos, sí lo hace- a un profundo asco y hastío, a una desesperanza corolario de la desesperación.

Esto de aguantar cómo los de uno y otro bando se autodefinen y colocan en el papel de víctimas ofendidas para tildar y arrinconar al contrario en el de inmisericorde verdugo y ofensor; esta batahola y algarabía de necedades sin fin, de pedradas lanzadas cual si de riñas callejeras entre impúberes niñatos barbilampiños se tratase, agotan la paciencia del más pintado y, además, fomentan el enfrentamiento ciudadano.

Véanse, si no, las intervenciones de “Pepiño el socialista”, un gallego insufrible con aires melifluos y jesuíticos, o las de su homónimo popular, “Acebes el jeremíaco”, un castellano con pinta de niño bueno y aplicado alumno del mismo colegio y orden religiosa que el otro.

Un poema es cada una de sus salidas a la palestra.

Pero estos responsables tan irresponsables van a lo suyo: a joder todo lo que se pueda al contrario; la verdad y su búsqueda les importa un ardite; a la verdad, que le den; la autocrítica, al carajo; aquí sólo se trata de que cada uno se aferre al terreno, a resistir a ultranza y a buscar los puntos o flancos débiles del adversario; retirarse o corregir la posición constituye alta traición a los “ideales” que estos mirmillones y retiarios gladiadores pregonan y defienden. Eso de los ideales está muy bien……hasta que nos tocan el bolsillo. ¡Hasta ahí podíamos llegar!.

Y al señor Polanco los Populares le han hurgado en la alforja, y él, listo como un lince o una ardilla, pasa a la contraofensiva y lanza sus centurias y escuadrones contra el Partido, ése que ya no le da un euro a ganar con la publicidad.

No hay derecho a que el “pobre” señor Polanco se quede sin tan sustanciosa partida dineraria; él, que tan acostumbrado está a percibir la parte del león en las inversiones propagandísticas socialistas (tal como debe ser, faltaría más); él, que siempre dirige y orienta sus emisoras y publicaciones por el camino de la objetividad y el debate abierto en busca de la verdad; él, el paladín de la prensa libre, objetiva e independiente……

La cosa es para revolcarse de risa. No creo que a estas alturas haya nadie que crea en la existencia de una prensa independiente y ajena a un determinado sector de poder o grupo de presión que la sustente; si existe, dura poco; si no existe, nadie se atreve a inventarla por temor al fracaso. Si el dinero no llega por parte alguna, descansen en paz tan nobles como ingenuos gacetilleros.

Dinero, poder y prensa van inextricablemente unidos y, según de donde venga el peculio, así será la línea editorial y la orientación política del medio en cuestión.

Después vendrán todas esas maniobras y artificios que los periodistas conocen tan bien: elaborar programas de debate en los que, con moderadores adecuados y posturas enfrentadas o de signo distinto, se nos vende una apariencia de objetividad que no es tal, puesto que todos sabemos cuál será, al final, la opción que se lleve el gato al agua; colocar o dar preferencia –en el espacio y en el tiempo- a determinadas noticias en detrimento de otras; mezclar y deslizar opiniones cuando se dan las noticias, realizar reportajes propagandísticos so capa de una información atestada de mensajes tan sugestivos como atrayentes, persuasivos y eficaces para conformar o reafirmar determinadas actitudes o predisposiciones………

En una sociedad de mercado como la nuestra, los “mass media” no pueden ser ajenos a la puñetera ley de la oferta y la demanda, a las pugnas que los distintos grupos y partidos establecen para crear y llevar a su terreno a la opinión pública, para convencer a todos de las bondades de sus postulados y doctrinas, o de lo nefasto o erróneo de las contrarias. Lo que también ocurre es que, gracias a Dios, esta sociedad es tan plural que permite que convivan en ella múltiples y diferentes opciones y enfoques de la realidad.

Así son las cosas, y todo ello es lícito y normal, aunque no sé si plenamente bueno. Por tanto, que nadie se llame a escándalo si un partido político, porque se siente perjudicado -fundadamente o no, que ése es otro cantar- por determinados medios de comunicación, cierra las ubres y no se deja estrujar por ellos. Y dentro de los partidos ocurre igual; recuerden, si no, aquello de que “el que se mueva no sale en la foto”.

Y es que el señor Polanco, con todo lo listo y perspicaz que es, parece haber olvidado que “en el tono que canta el abad, le responde el sacristán”. Más fácil: donde las dan, las toman.

Así que, al señor Polanco, y a sus adláteres y edecanes, habrá que decirles que nada de ungirse el blanco hábito de los Trinitarios o Mercedarios, que aquí la humildad, inocencia y candidez son lujos ignotos e inadmisibles.

Dicho todo ello, también habrá de añadirse que esta medida del Partido Popular es, a partes iguales, tan necia como inteligente: inteligente, porque le han tocado al señor Polanco donde más duele; necia, porque otro proverbio reza que “en el juego del poder no se trata con quien se desea, sino con quien hay necesidad”. Puro evangelio.

Buen provecho para todos y que no jodan más dando la matraca.