jueves. 04.06.2026

La actual campaña electoral pasará a la historia por ser probablemente la más anodina de todas las vividas en democracia. Estamos a punto de llegar al ecuador de la misma, ya ha pasado casi una semana, y parece que los partidos estén aún calentando motores. Los grandes, los únicos con probabilidades de poder presidir el Gobierno, han dejado a los aspirantes a la presidencia, a sus líderes, no ya el peso de la campaña sino prácticamente la campaña entera. Estos lanzan mensaje y como mucho se replica la misma idea hasta la saciedad, prácticamente sin matices regionales o locales. Y como no se puede prometer mucho, dado el panorama económico en el que nos encontramos y la dependencia que tenemos de Bruselas y de cualquier informe de solvencia, -que dicho sea de paso afloran como setas con una rapidez que pasma-, pues lo único que nos prometen es honestidad, sinceridad, trabajo...en fin, muchas de las cualidades en las que los ciudadanos de la calle hemos dejado de creer que tenga un político. Porque si bien es cierto que el tema de la corrupción se ha dejado de lado esta campaña, -no hay más que repasar el cara a cara del lunes-, y todo apunta a que los dos grandes así lo han pactado, en todos esos millones de españoles que están sin empleo, también está muy clavado el montón de casos abiertos contra concejales, alcaldes, presidentes de comunidades, consejeros y hasta ministros.

Y frente a esta desgana que parece haberse apoderado de los grandes, -hoy hasta hemos visto repartir propaganda electoral entre escolares de un colegio, que aunque sea un público amable no puede votar-, también se aprecia cierta desidia de los más pequeños que aún se sienten más reducidos en un panorama general que todo lo reduce a dos candidatos. Así las cosas, y ante la más que improbable sorpresa que se produzca el 20-N, se hace deseable llegar al día 21.

Campaña anodina
Entrando en la página solicitada Saltar publicidad