jueves. 04.06.2026

Aunque ya se había adelantado la intención de la Junta de Andalucía de reducir notablemente su representación en las provincias, hoy se ha concretado que serán cinco los delegados territoriales que acumularán el grueso de las áreas mientras que el delegado provincial hará de coordinador con competencias aún por definir.

Esta reducción de “plantilla política” obligada por las circunstancias, -una crisis económica sin parangón que no permite excesos-, conllevará, sin duda, a seleccionar mucho más los perfiles que deben ponerse al frente de las grandes áreas y aún más quien representará a la Junta en cada provincia, o al menos eso sería lo deseable. En Almería, el declive de estos perfiles salta a la vista.

Dice la consejera de Presidencia que quiere una administración “más transparente y cercana” y aquí la figura del delegado, salvo honrosas excepciones, cumple más bien poco esas premisas encorchetado y bajo una dependencia de la Consejería que hace a uno preguntarse a veces que sentido tiene su existencia si deriva a Sevilla esa responsabilidad.

Lo cierto es que en estas circunstancias, el perfil técnico y sesudo deberían ostentarlo quienes tienen asignadas las áreas y esa figura de delegado coordinador tendría que ejercerla alguien que sea profundo conocedor de Almería y que Almería lo conozca a él, comunicador, abierto y siempre dispuesto y, sobre todo, muy clarito en los mensajes porque sin duda más de una decisión que se pueda adoptar de aquí en adelante no va a ser del agrado del aforo. El PSOE tendría que medir bien a quien pone en ese papel que, en los últimos tiempos ha sucumbido. No es momento de atrincherarse detrás de un despacho.

Almería necesita un delegado comunicador
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