Adiós Arenas, adiós
No ha elegido Javier Arenas un mal día para soltar su decisión, -que seguro está adoptada desde hace más tiempo del que creemos, algo así como la misma noche de la campaña electoral, minuto arriba minuto abajo-, para dejar claro que no optará a la reelección como presidente del Partido Popular de Andalucía. Tal y como están configurados los 'grandes' partidos en este país, esto es tanto como anunciar que no volverá a medirse con ningún socialista ni nadie que vaya a optar a la presidencia de la Junta de Andalucía en los próximos años. Sabia decisión, aunque llega demasiado tarde. Sin duda la última legislatura sobra en la vida de los populares andaluces. Tal vez creyó que su desarraigo del Parlamento en la etapa anterior le había 'restado fuerza' en Andalucía, pero los resultados dejan a las claras que tras cuatro años entregado en cuerpo y alma a la Cámara andaluza y a su labor de oposición tampoco le han dado el rendimiento esperado.
Era previsible y esperado, pues ya algunas voces con peso en el partido habían reconocido la 'incomodidad' de la situación de Arenas y está a la vista el desánimo en el que se encuentra inmerso tras las elecciones al haber cedido de entrada la portavocía del Grupo Parlamentario a Carlos Rojas. El anuncio no acababa de hacerse y hoy se ha comunicado por sorpresa. Pero bien pensado, la idea de hacerlo hoy no es tan caprichosa y fácilmente puede obedecer a un intento por minimizar esta información.
En un día normal, -cuando éstos existían-, la noticia hubiera desatado una importante cascada de reacciones pero con la que está cayendo y tras un rescate a la banca española que casi triplica unas cifras que ya parecían escandalosas cuando se dieron a conocer, que Arenas no opte a la reelección del PP-A es una mera anécdota.
Extraño final para quien durante tanto tiempo se ha sentido indispensable en la vida de un partido que hoy debe coger aire y pensar muy bien como enfocar su camino. Sin duda, en una dirección muy distinta a la trazada en los últimos tiempos.