También en mi nombre
Javier Salvador, teleprensa.com
Creo que me he perdido algo. Aún no entiendo el revuelo que se ha montado porque a Mariano Rajoy le han dicho que no es un político decente en un país de personas tan bien habladas como España. Un insulto, dejémonos de mariconadas, va mucho más allá y se me ocurren unos cuantos que le dedicaría al presidente a cuya sombra han crecido elementos como Gabriel Amat en Almería o Carlos Fabra en Castellón, porque no se trata sólo de la Gürtel, Rato o que con todo su asombro te pregunten periodistas de otros países si es verdad que la policía ha registrando la sede del partido del Gobierno, como creyendo que eso sería el punto y final de ese ejecutivo. Pero ya ves lo que sucedió. Y eso es indecente, y el presidente que lo permite y no se va cuando hay cargos contra su partido, el que él dirige, es políticamente indecente y si además se llama Mariano Rajoy podemos decir sin miedo a equivocarnos que es un flojo, muy flojo.
La verdad es que me importa muy poco si Sánchez salió a ganar, a recuperar votos o intentar rascar algo que sinceramente creo que se ha llevado.
No hacen falta encuestas, sólo hay que ver las caras de sus contrincantes y las sonrisas dibujadas en tres cuartas partes de los españoles que tienen la sensación de haber ajustado cuentas también en su nombre. Porque esa es la clave. Lo que a mi me importa como ciudadano, como persona que a diario lee, escucha y comparte situaciones desagradables, límite e injustas, a parte de vendettas políticas contra los medios de comunicación no afines, es que alguien le ha dicho a Mariano Rajoy a la cara un poquito de lo que a mi me gustaría decirle.
Por eso, con cada “usted miente, señor Rajoy” con cada afirmación de que el presidente del Gobierno de España durante los últimos cuatro años no es un político decente, sentí por primera vez en mucho tiempo que alguien hablaba #tambiénenminombre.
Cuando Sánchez Castejón le decía ya basta a alguien que durante los últimos cuatro años se ha escondido en un plasma para no bajarse de una realidad virtual generada a su conveniencia, me sentí sencillamente reconfortado.
Todos los partidos se han renovado menos el Partido Popular y si miramos las listas el próximo domingo como un mero ejercicio de curiosidad, nos encontraremos con que en las únicas papeletas que no hay cambios para los puestos de salida es en las del Partido Popular. Así ocurre en Almería y en la mayor parte de lugares de España y eso, por decirlo suavemente, no es decente si hablas de renovación.
Es indecente que un alcalde de un pueblo, como Olula, ejecute obras y después resuelva el concurso, pero el político que unas semanas después se hace fotos con él mientras da un paseo mañanero no es precisamente un político decente. Y ese es Mariano Rajoy.
Indecente es que un alcalde deje el puesto tres meses después de las elecciones para buscar en el Senado la seguridad que no tiene en un gobierno en minoría e inmoral es que no dimitiese desde el mismo instante en el que no se acordaba cómo había pagado las obras de su casa a una empresa que, causalmente, salía ganadora en la mayor parte de concursos públicos. ¿Una empresa de obra pública arreglando terrazas? ¿Eso no es indecente?
Asesores de 8.000 euros en un mes de diciembre como éste que todos intentamos cuadrar como sea, o que precisamente ahora Gabriel Amat, presidente del PP de Almería haga una nueva declaración de bienes e ingresos en la que resulta que ya no cobra sueldo de la Diputación y que apenas tiene bienes ¿Pero nos toman por tontos? Vamos que se subió el sueldo a más de 5.000 euros al mes sólo para hacer un regate.
Me pregunto si también ha renunciado a los 10.357,14 euros que cobrará de la Diputación el día 20 de diciembre el Secretario General del PP en Almería, Javier Aureliano García, que ni es sospechoso de haber sido políticamente decente. Imagino que tampoco cobrará, también de la Diputación de Almería, más de 7.000 euros el presidente de Nuevas Generaciones de Almería, ni la secretaria del propio Amat, e incluso puede que hasta el mismísimo Mariano Rajoy defendiese que los nombrados no son políticos decentes por haber subido a su personal de confianza el sueldo en más de un 40% mientras a los funcionarios de la misma Diputación Provincial les subirán el 1%, si llega.
Sé fuerte Mariano, que lo peor que le puede pasar a un presidente del Gobierno no es que le llamen indecente, lo peor es que la gente grite con satisfacción que Pedro Sánchez lo hizo #tambiénenminombre