jueves 20/1/22

Un selfie en Fines para la historia

Javier Salvador, teleprensa.com
Javier Salvador, teleprensa.com

La caída libre del PP por los casos de corrupción que tras investigaciones policiales se instruyen ahora como causas criminales en juzgados de Almería (Hispano Almería) y Barcelona (Caso Mascarilla), se ha encontrado como un acelerador de magnitud similar a si intentásemos apagar un incendio con una cuba de gasolina. El combustible que se los come a toda velocidad no es la oposición de la izquierda, sino un bólido que les adelanta por la derecha conducido por Macarena Olona. Nacida en Alicante pero laboralmente vinculada a Andalucía desde hace años, peso pesado en Vox desde sus inicios, y Abogada del Estado tras una de las oposiciones más difíciles en el mundo del Derecho, con más de una década de ejercicio profesional a sus espaldas. Juanma Moreno no terminó ninguna carrera, nacer lo que es nacer lo hizo en Barcelona y toda su historia laboral es a costa de cargos públicos, ya sea como concejal, parlamentario, senador, diputado, etc.

Y es ese perfil, el de personajes hechos sólo en el escenario político, el que ha terminado cansando al votante del PP, porque aguantaban mientras veían en esa formación su única opción como conservadores. Pero ahora tienen opciones que hablan sin complejos de lo que ellos quieren y, por ahora, no tienen la losa ni de casos de corrupción ni de títulos de graduados en Derecho que han aparecido de la noche a la mañana. Pero todo a su tiempo.

Vox silencia como nadie a sus personajes locales, los convierte en invisibles, para que las siglas sólo sean asociadas con nombres perfectamente reconocibles y atractivos para su electorado, llámense Olona, Abascal o De los Monteros.Han sabido generar un vértice de la pirámide lo suficientemente llamativo para que nadie mire hacia abajo y, para que quien mire, lo vea con un mal menor abierto la sustitución. De hecho, una de las bazas que tiene Vox frente al PP es que hay hueco. Es un partido que se está haciendo y, por tanto, abierto a ofrecer carrera a nuevos aspirantes a la política.

En el PP, por el contrario, cualquier opción de aspirar a algo público pasa por muy determinadas familias. Mandan los grupos de poder históricamente consolidados que hacen que cualquier cargo público de los que actualmente están, lleven más de diez años cobrando un sueldo desde la administración. Más de 25 años como Hernando, Matarí o Comendador. Más de 20 años en el caso de personajes tan jóvenes como Javier Aureliano García, presidente de la Diputación de Almería en cuyo curriculum también figura, aparece, que es licenciado en Derecho, aunque no se les conoce otra actividad anterior a la de ser asesor del entonces presidente de la Diputación, Luis Rogelio Rodríguez Comendador. 

De ahí a un selfie que escenifica perfectamente el porqué de la caída libre del PP en Almería hay una lógica explicación.

Acuciados por las investigaciones judiciales, la soberbia política de quienes se creen por encima del bien y del mal, convencidos de que el control del dinero público les proporciona un parapeto infranqueable, llevaron a su autofoto delante del teatro al que le han puesto su nombre. Y esa ha sido la gota que ha colmado el vaso. 

El edificio está en Fines, la localidad de su íntimo amigo Oscar Liria, vicepresidente que fue encarcelado en la operación del caso mascarillas. En ese pueblo está ubicada la empresa que encabeza la trama, y desde el alcalde hasta un número considerable de miembros de su familia, están llamados a declarar como imputados en la causa. Y por si faltaba algo, también imputan a Fernando Giménez, vicepresidente de la Diputación y el tercero de los tres mosqueteros que formaban la guardia pretoriana de Gabriel Amat, alcalde de Roquetas de Mar. Vamos, para todo menos para selfies.

Un selfie en Fines para la historia
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