Recomienda un libro
Javier A. Salvador, teleprensa.es
Recomendar un libro es como enseñar algo de ti, dice mucho de si lees para estar al día, por prurito profesional o para dar el pego. Los hay que se plantean leer como hábito saludable, y la verdad es que siempre he escuchado de todo sobre el porqué lees y qué lee la gente. Yo confieso aquí y ahora que leo para pasármelo bien, para entrar en la antigua Roma de lleno y pasar por el gladio a los dacios formando parte de las legiones de Trajano, pero sobre todo para navegar, porque si hay algo que realmente me vuelve loco es un libro que me haga sentir sabor a sal en plena tormenta y a galleta rancia de barco cuando creo estar frente a James Bolito en una cena con oficiales. Gracias a ello, como se suele decir, he dado varias veces la vuelta al mundo, y sí me confieso más un lector por ocio que por ninguna otra razón.
Si tuviese que recomendar un libro sería, siempre, Aves de Presa, de Wilbur Smith, porque es una historia que a mi me atrapó y de hecho me llevó directamente a devorar casi todo lo escrito por el autor y su África del sur natal. Esa experiencia sólo me pasó con mis dos favoritos, Patrick O'Brian y Alexander Kent, y me cuesta mucho poner el nombre de uno antes que otro. Estoy terriblemente sorprendido por algunos libros de autores contemporáneos como Santiago Posteguillo y su serie sobre Escipión, pero también algunos libros concretos como El tiempo entre costuras me han llevado a lugares interesantísimos como el protectorado durante la guerra civil. Y sí, la serie es más o menos un fiel reflejo de la novela, pero no me sean bachilleres y dejen el libro de lado por haber visto la serie.
Hay libros con los que me he llevado una enorme decepción, como “Por quién doblan las campanas”. Pero la culpa no es de Ernest Hemingway, es totalmente mía por comprar una edición tan barata que la traducción no es mala, sino peor. Es, y lo confieso, el único libro que no he conseguido terminar de leer y mira que estaba a punto de volar el puente antes de tirar la toalla, pero bueno ya encontraré una edición mejor.
Y si por ser el día del libro hay que recomendar y con ello desnudarse un poco pues como verán me he dejado casi toda la ropa en la orilla para mojarme de lleno. Vamos que lo único que me falta por contarles es que mis primeros libros no fueron precisamente de narrativa histórica.