Rajoy, dimite ya
Javier A. Salvador, teleprensa.com
La situación de España es insostenible. O salen los nombres de los 30.000 defraudadores que regularizaron sus finanzas ocultas en la amnistía fiscal o que dimita el Gobierno. O dan a conocer de manera inmediata cuántos de ellos son políticos en activo, van en listas de ayuntamientos y comunidades, o sencillamente es el momento de volver a ocupar las plazas y reivindicar justicia, igualdad y democracia.
Ahora, hoy, es el día que los nuevos partidos tienen que salir a dar la cara, demostrar que no se han convertido en parte de esa nueva nobleza en la que no se reparten títulos de condes o marqueses, sino escaños. Tienen que demostrar que no son casta a la primera de cambio, tras el primer asalto al poder. Hay que exigir, sí o sí, que ningún político o cargo público que haya regularizado un solo euro vuelva a cobrar de la administración pública hasta que no pase un buen tiempo. Que por acudir a esa quita fiscal no son héroes, sino piratas amnistiados, no nos equivoquemos.
No podemos desayunar cada mañana con un nuevo político vinculado al gobierno de la nación en la palestra por un caso de corrupción.
Veamos la verdad tal y como es, porque parece que no somos capaces de entender la realidad. Este Partido Popular que hoy gobierna en España ya se libró de una causa de financiación ilegal porque habían prescrito los papeles, pero no prescribe la moralidad ni la ética. Aún así volvieron a cogerles con el caso Gürtel, pero las grabaciones que se hicieron en las que les pillaron con las manos en la masa fueron anuladas. Procedimiento ilegal de toma de pruebas para pillar a un delincuente. Que manda huevos.
Vale, jurídicamente no valen, pero ¿y moral o éticamente?
Pues tampoco.
La principal virtud del Partido Popular de hoy es tener frente a ellos a un PSOE que se amontona al gestionar sus crisis de comunicación, porque lo de poner la otra mejilla es muy católico, pero poco sensato en algunas ocasiones. Dicho de otra forma, que un caso Ere sirva de escudo contra Gürtel, Bárcenas, Púnica, Palma Arena, Fabra, Trillo, Pujalte, Rato, Bankia y tantísimos otros, es sencillamente desmoralizante. Que los apellidos Chaves o Griñán suenen más que el de delincuentes encarcelados que fueron ministros, presidentes de comunidades, consejeros, presidentes de diputaciones y demás cargos habidos y por haber, es para caer de espaldas y llorar amargamente.
Ahora resulta que es legal que un diputado cobre un sobre sueldo de una empresa, pero entonces por qué no lo declaran directamente en el jodido portal de la transparencia. No me digan que cobra de una consultora tal, sino de tales clientes porque es ahí donde está la chicha. Vamos, que usted que lee esta columna puede haber votado a un diputado del PP para que se tome cafés dos veces al mes con un tipo que le va a pagar 2.500 euros por cada encuentro.
¿Pero alguien cree que una empresa paga 60.000 al año por nada? Y también pueden preguntarse si alguien que pilla esos 60.000 por 24 cafés al año, no va a procurar que su cliente tenga todo el azúcar, información y contactos privilegiados que necesite para que no olvide hacerle la transferencia.
Sólo podemos gritar en estos momentos una cosa:
Rajoy dimite ya. Convoca elecciones presidente. Fuera, fuera. Vete ya.