miércoles. 17.08.2022

Javier Salvador, @jsalvadortp

A pueblos como Benizalón, Sorbas, Lubrín, Albanchez, Cóbdar, Líjar, Chercos, Tahal, Alcudia de Monteagud, Benitagla, Senés, Lucainena de las Torres o Uleila del Campo no es muy común ponerles de acuerdo salvo en una cosa, en que la Virgen de la Cabeza no se toca y que con ella va en el cupo el santuario de Monteagud, un edificio protegido, catalogado y erigido sobre una rábita musulmana. Pues por mucha protección o sentido histórico que pudiese tener, una pala ha llegado y ha tirado el edificio, sin miramiento alguno, y ante el asombro de sus vecinos y demás devotos a la Virgen de la Cabeza.

Aunque les pueda parecer una chorrada a buena parte de los lectores, no pueden hacerse una ideal del lío que se ha montado con la obra. Y sí, puede que el fin sea tener un templo mucho mejor, más moderno, con mejores prestaciones para una romería que año tras año congrega a miles de personas, y no exagero, pero hay unas normas que se supone que son comunes para todos y que este caso no se han cumplido. Pero con la Iglesia hemos topado.

Obviamente no van a montar un McDonald’s como a las puertas del Vaticano, pero sus fieles andan muy mosqueados con argumentos de todo tipo, pero el principal es que ya no será lo mismo y, sobre todo, que ellos dieron donativos para una restauración y no para una nueva construcción.

Y dejando a parte el aspecto religioso o el fin del dinero dado a la iglesia, el principal problema es tener capacidad suficiente para entender que alguien pueda tirar un inmueble protegido y que no les paren la obra como a cualquier otro cristiano o hijo de vecino.

Y ahí viene el segundo problema. Imaginen que paralizan las obras hasta que se descubra lo que ha pasado, y de lo que nos hemos enterado por la denuncia pública de la Asociación Plataforma Cerro de la Virgen de Uleila del Campo.

Si eso sucede, la pregunta que habría que hacerse sería la de si estaría el nuevo edificio terminado para la romería de este año, le segunda semana del mes de septiembre.

El responsable municipal, quien ha dado la licencia de obras, es el Ayuntamiento de Benizalón. El propietario del inmueble es el Obispado de Almería y los cabreados son lo devotos de la Virgen de la Cabeza, pero los que pueden sacar tajada del asunto son los grupos políticos y organizaciones que no tienen ningún apego a la Iglesia y que si tiran la manta pueden organizar un lío de proporciones descomunales.

A todo esto aún no sabemos quién ha sido el lumbreras que ha tirado el Santuario de Monteagud, pero se merece ponerle nombre y apellidos al elemento en cuestión, porque ha tirado mucho más que un templo, ha abierto la puerta a toda un crisis en la Sierra de Los Filabres.

Les dejo un enlace a la denuncia de los devotos cabreados y juzguen ustedes mismos: https://goo.gl/JNT2Yu


Quién tiró el Santuario de Monteagud
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