miércoles. 06.07.2022

Por qué Santi Mina, si y el concejal, no

Javier Salvador, teleprensa.com
Javier Salvador, teleprensa.com

No voy a entrar en si los hechos vistos en la Audiencia Provincial de Almería sobre el caso de Santi Mina por presunta agresión sexual son o no merecedores de condena o absolución. Obviamente tengo mi opinión al respecto y les aseguro que ni a la defensa ni al jugador les iba a gustar. Pero puedo garantizar que tampoco a la víctima, y respeto profundamente que cada cual sea muy libre de vivir su vida y su sexualidad dentro del marco de valores que entienda más conveniente. No, esta columna va de honor, de cómo puede afectarte y a qué reglas de juego quedas sujeto.

Por qué el asunto de Santi Mina es en Almería todo un escandalazo y hemos visto ríos de tinta sobre ello en medios de comunicación y, por ejemplo, del caso por violencia de género que un juzgado de El Ejido instruye contra un concejal del equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Almería (PP) no hemos visto ni una sola letra.

No es un caso cualquiera porque, por si fuera poco, el juzgado que lo instruye lo ha tenido que pelear, luchar por ser el competente frente al de Violencia Sobre la Mujer de Almería, hasta que la Audiencia Provincial finalmente ha decidido que sea el Juzgado de Instrucción y Primera Instancia Número 4 de El Ejido quien siga adelante.

Para la sociedad almeriense merece mucho más interés precisamente el de ese concejal porque, además, sabía lo que hacía pues ha tenido tiempo incluso para graduarse en Derecho en estos últimos años, o eso aparece en su currículum. Por eso aquí no hay posible error de tipo como argumentan en el caso de Santi Mina y salvando las enormes distancias entre uno y otro asunto. Quiere decir que el concejal y abogado sabe o debe saber de leyes, lo que constituye un delito de violencia de género y sus consecuencias.

Nadie se hizo eco de la declaración del concejal del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Almería el pasado 26 de noviembre como investigado en el Juzgado de Violencia Sobre la Mujer en Almería.

Nadie dijo nada.

Pero precisamente el alcalde de Almería, Ramón Fernández Pacheco, el jefe del concejal en cuestión, es el único almeriense que ha accedido a la ejecutiva nacional del Partido Popular en la nueva etapa que inaugura Alberto Núñez Feijóo. Y claro, ahora tenemos que preguntarnos dónde ponen ellos el listón de su honor, porque cuando los casos se han dado en cualquier otro frente obviamente han cargado sin reparos.

A Santi Mina unos lo han quemado vivo en la hoguera, mientras otros se han permitido insinuar que la conducta de la chica una noche de marcha en Mojácar, y accediendo a ir a la caravana de un extraño era poco menos que una eximente para los acusados, porque accedió a ir con uno, no con los dos.

Dónde ponemos el límite al honor de la persona, al de uno y al de otro, y sobre todo por qué el de unos no hay que preservarlo y el de un concejal del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Almería sí.

Quizás el honor que está en juego no es precisamente el de acusados y denunciantes, sino el de quienes decidimos que nuestro trabajo, nuestra vocación, era contar las cosas. Seleccionar quién merece nuestro silencio no puede depender de una cuenta de resultados, del daño que sufras en tus carnes por señalar a alguien cercano si el hecho lo tienes delante y la confirmación es oficial.

Quizás el honor que está en juego, por encima de todos ellos es el del concejal que no da un paso atrás y se retira para no dañar la imagen de su partido, incluso la del alcalde que lo mantiene aún sabiendo a lo que expone a todo su equipo de gobierno.

Y sobre todo, el de la denunciante, la esposa del concejal denunciado porque por el hecho de luchar contra alguien de relativo poder local no se puede menospreciar su honor.

Por qué Santi Mina, si y el concejal, no
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