lunes 12/4/21
Javier Salvador, teleprensa.com (*)

Prohibir no es la solución

Javier Salvador, teleprensa.com
Javier Salvador, teleprensa.com

A un año del inicio de la pandemia hay que decir las cosas claras aún a riesgo de levantar la ira de buena parte del público. Hay algo que debe quedar absolutamente claro a todo el mundo, y es que nada, ninguna de las medidas que se tomen, ya sean de cierre, horarios o invenciones varias, es una solución. Dependemos de las vacunas, medicamentos y atención sanitaria, unido a la responsabilidad de cada uno para cumplir las medidas de prevención de acuerdo con los riesgos que cada cual esté dispuesto a asumir, y de aquellas que socialmente seamos capaces de inducir al resto.

Gastamos cantidades ingentes de dinero en Ertes que no son mas que tiritas que debilitan a las empresas y empobrecen a los trabajadores, porque cerrar la actividad no es la solución cuando a un año del inicio de la pandemia no vamos a mejor, sino que unos días estamos de una manera y otros de otra, pero en vacaciones todos, absolutamente todos decidimos que ya está bien de pasar penurias.

Por todo ello soy de los que piensan dos cosas sencillas y muy claras. La primera y más importante es que nos estamos equivocando. Que no podemos seguir gastando esta cantidad de dinero en subsidios y ayudas. Es más, nos sale más barato en el corto plazo, y en el largo ya ni te digo, si todo ese dinero lo invirtiésemos de forma concentrada en mejorar y ampliar nuestro escudo sanitario. En recuperar médicos y enfermeras que tenemos por todo el mundo, y hacer del país una verdadera potencia mundial en la lucha contra la Covid desde la capacidad y asistencia sanitaria. Que tampoco sería un mal negocio.

Segundo, las empresas tienen que trabajar, y para ello deben tener a sus empleados produciendo. Ya sabemos cómo va la enfermedad y que no hay una forma absoluta de erradicarla, sino que tenemos que convivir con ella. Por tanto, las propias empresas y los mismos trabajadores tienen que tomar las medidas que estimen necesarias para minimizar los riesgos y mantener su actividad cueste lo que cueste.

Este punto está relacionado con el anterior, porque con un sistema sanitario al que le sobren medios asistenciales y de prevención, la recuperación de los que enfermen será obviamente mejor.

O tomamos la decisión de cambiar la estrategia de manera radical, o nos vamos a comer el país, y hasta el continente, con una única pandemia, cuando lo que tenemos que asumir es que toca luchar contra ellas porque ésta no será la última.

La gente, el ciudadano, en el uso y disfrute de sus derechos, obligaciones y libertades, tiene capacidad para decidir. Si crees que el problema está en el bar sencillamente no entres, quédate en casa, pero no provoques que por tu miedo, por ese tan español “o nos jodemos todos o ninguno” cierren bares, hoteles y cualquier establecimiento que alguien dijo que no son esenciales. Si no quieres dejar entrar en tu casa a alguien que fue a un bar no le dejes, incluso advierte en tu empresa que los comportamientos que pongan en riesgo al resto de la plantilla, a la producción, tendrán sus consecuencias. La gente se ducha todos los días porque si le huelen los sobacos, sus compañeros le repudiarán, y nadie ha tenido que establecer un estado de alarma para que usemos agua y jabón.

Vamos a ser un poco serios porque se nos va de las manos. Que el problema no está en si el horario de cierre es a las ocho o a las seis, si abren o cierran los bares, sino en lo que cada uno de nosotros hagamos. Si hay un bar que es un desmadre no entres. Si tu hijo la ha liado en una fiesta, que duerma en la puñetera terraza o lo mandas a freir gárgaras, pero no le rías la gracia, porque hay que ser capaces de hacerles ver a los que no cumplen el riesgo al que nos exponen a los demás.

El dinero público no puede seguir empleándose para tener a un país parado, tiene que destinarse a conseguir todo lo contrario, a que no pare y a garantizar que aquel que cae enfermo estará cubierto por una sanidad fuerte y preparada y no por un sistema saturado, agotado y acojonado.

(*) Periodista, Spin Doctor, Consultor en Comunicación y Marketing Estratégico ([email protected])

Prohibir no es la solución
Comentarios
Entrando en la página solicitada Saltar publicidad