Palabra de Ciudadanos ¿o sólo de Cazorla?

Javier A. Salvador, teleprensa.com

Juan es vecino de la La Goleta, frente al Estadio de los Juegos del Mediterráneo. Vive encima de un pub llamado Bay Bay, local que en un principio abrió como cafetería. Los problemas que le genera por ruidos a nuestro protagonista le han llevado a descubrir que su expediente en urbanismo del excelentísimo, carísimo y generosísimo en sueldos Ayuntamiento de Almería, carece de certificados de valoración final in situ del aislamiento acústico, así como del referido al de ruido de impacto, que debió presentar en 2011 y según informa a los afectados la propia administración. 

Es decir, del área de Urbanismo que dirige un concejal del PP, pero cuya comisión preside un concejal de Ciudadanos, -entre ambos cobrarán sumando sueldo y extra de diciembre casi 16.000 euros el mismo mes de las elecciones generales, tomen nota-. Este local se puso en marcha con una declaración responsable de sus propietarios. Dijeron que cumplían con todos los requisitos y el Ayuntamiento de Almería les creyó. 

En una de esas muchas reuniones que Juan ha mantenido con políticos de todos los colores y partidos, ya sea como plataforma #derechoadormir o fuera de ella, todos se han llevado las manos a la cabeza ante tan clara injusticia. Y cuando digo todos hablo de hasta esos que tienen en su mano ponerle solución porque mandan en la plaza en cuestión.

Pero lo más cachondo de todo, si no poder dormir tiene algo de gracioso, es la intervención de Miguel Carzorla, de Ciudadanos, de ese político inigualable que nos ha caído del cielo para que los periodistas podamos fundar la Real como la vida misma Cofradía del Eterno Sufrimiento con sus 365 estaciones de penitencia anuales.

Este heraldo de la verdad, héroe de los desamparados, -que llegan al registro del ayuntamiento preguntando “para apuntarse por los trabajos que va a dar el Cazorla”, y eso lo he visto yo-, e inventor del carpeting, -arte de llevar la carpeta del partido para que todo mundo sepa que es él, el de Ciudadnos-, es el que lo arregla todo cuando va y le dice a nuestro protagonista “tranquilo que esto lo arreglo, porque tu caso es el más fácil”.

Y zasca, ¿qué hace el del bar? Poner los altavoces más grandes para que le oigan mejor cuando ya, si acaso en el futuro, vengan a buscarle. Casi ha sido peor pedirle ayuda a él que seguir aguantando en silencio como con las almorranas.

Les cuento esta historia porque ahora llegan las elecciones generales y por prometer no va a quedar ni uno rezagado, y menos en una situación de incertidumbre total como la actual, con cuatro partidos sacando codos para caber en la foto.

Y es en este escenario en el que los partidos tienen que afinar y dejar muy claro lo que se promete y lo que no, porque ya no hay promesas en papel mojado. Ahora un incumplimiento se convierte en una imagen viral llamándote fantasma, payaso o mentiroso.

Pero volviendo al caso de Juan y la promesa de Miguel Cazorla cuando aún era el que mandaba en Ciudadanos ¿era palabra de Ciudadanos o sólo de Miguel Cazorla? Cuál de las dos  no vale o si valen las dos, por qué Ciudadanos aún no ha hecho nada efectivo desde la presidencia de la  Comisión de Urbanismo para que aquellos que no cumplen, los que no tengan licencia o no paren de molestar cierren o se adapten ¿Por qué no actúa?

La solución final ¿cuál es? Tendremos que decir reunirse con Cazorla y los suyos tiene el mismo valor que hacerlo con el concejal de urbanismo, Fernández Pacheco (PP), María Muñiz (dedazo en la gerencia de Urbanismo) que tras garantizar una solución final a la crisis de la discoteca Cibeles con una multa de 12.000 euros y apercibimiento de cierre, lo que han conseguido es que el local organice un ciclo de conciertos de disc-jockeys famosillos. Dicho de otra forma, fiesta a todo trapo de volumen. Imagino que lo hacen para generar caja y pagar la multa en primer lugar, empezar a ahorrar para insonorizar en segundo y puede que hasta lanzando un mensaje a vecinos y políticos para explicarles sin palabras, sólo con decibelios, lo mucho que les afectan las decisiones municipales.

Ánimo, que el 20 de diciembre de 2015 no queda tan lejos.