No te quejes, vota
Javier A. Salvador, teleprensa.com
Si no votas, no te quejes. Es muy sencillo, pero es el mensaje que todos y cada uno de nosotros tenemos la obligación de repetirnos desde el preciso instante en el que comienza una jornada de reflexión hasta el momento en el que se cierran los colegios electorales. En ese espacio de tiempo puedes decidir quedarte en casa y nadie podrá decirte nada por ello, pero la historia reciente nos demuestra que la inacción tiene un efecto muy perverso. Es cierto que suceda lo que suceda el día 20 de diciembre nadie te dará más de lo que tienes de forma inminente, pero por el contrario te puede quitar mucho. Eso lo vamos aprendiendo millones de españoles desde el año 2011.
Aquellos años entramos en una crisis generada por gente que hizo muchísimo dinero, hasta el punto de que acuñamos el término de “nuevo rico” para identificar a una clase emergente muy boyante. Nacieron y se reprodujeron a la sombra de un modelo de grandes bancos que no eran precisamente tus amigos. Miles de millones de euros circularon en las notarías españolas a modo de escrituras de créditos promotores, pólizas y todo tipo de productos que al final hemos pagado entre todos dos veces. Sí, dos veces, porque al mismo tiempo que embargaban viviendas y bienes para recuperar los impagos, también recibían inyecciones de liquidez para seguir manteniendo ese macabro circuito cerrado que pretendía convertirnos en víctimas de la resignación. Ese dinero prestado, también lo pagamos entre todos.
Si te ha ido o no mal vota en conciencia, pero hazlo. Mira a los lados y entiende que la solidaridad con el prójimo no es únicamente darle ocho euros al mes de Acnur y la ropa que te sobra a Cáritas Diocesanas. Evalúa el entorno y toma conciencia de lo que es mejor para ti y tu pequeño mundo de influencia. Vota, para ti, para los que vienen tras de ti y para los que ya llegan al final de su carrera, porque ese final es el que tu tendrás dentro de unos años si tienes la enorme suerte de vivir hasta entonces.
Y sobre todo, por encima de todas las cosas, ten claro que ahora es el momento de quejarse, de hacer que entren otros o evitar que lleguen aquellos en los que no confías, pero si no actúas, si no votas, no tienes derecho a quejarte.