#milenio1014_2014

Javier A. Salvador, teleprensa.es

Alguien dijo alguna vez algo que luego otro recogió y, finalmente, alguien más lo dejó escrito para que llegase hasta nuestros días. Y esa historia contaba que había en Almería ochocientos talleres para bordar la seda, mil telares para las valiosas túnicas de seda y brocado de lujo; otros tantos para el ciclatón (tejido de seda y otro), otros más para las prendas gorganíes; otro número igual para las ispahaníes y también para las anabíes (distintos modelos de prendas), los almajares asombrosos y los velos enguirnaldados. En ella (Almería) se fabrican diversas clases de utensilios de hierro, de cobre y de cristal imposibles de describir. Resulta imposible describir la excelencia de la fruta de Almería. Su costa es la mejor... En Almería hay alcázares reales antiguos, extraordinarios y maravillosos…

Desde hace años, aunque obviamente de una manera más coloquial, he utilizado este párrafo para describir cómo era aquella Almería andalusí, esa ciudad que hace mil años se declaró reino.  En apenas cuatro frases le dejas claro al visitante que el suelo que pisa fue, antaño, una de las más importantes plazas andalusíes y antes de ello uno de los más prósperos puertos romanos, porque no se celebra el nacimiento de la ciudad, sino los mil años de la declaración de independencia de Almería como Taifa y, de alguna manera, de la configuración de la provincia tal y como la conocemos a día hoy.

Obviamente en esta celebración del milenio hay un personaje que no podemos perder de vista, y no es otro que el del valeroso o metomentodo Jayran al Siqlabi. Sobre el personaje leerán que era esclavo o sencillamente esclavonio, dicho de otra manera, originario de una región de Croacia, parte de los asentamientos eslavos de la época. Esclavo o eslavo, eunuco o no, se trataba de un genial guerrero al servicio de  Almanzor que tomó la ciudad, la convirtió en su reino y durante veinte años la hizo crecer como nadie, poniendo las bases de la que sin duda fue su verdadera época dorada. Pero bueno, quienes quieran conocer la historia tienen varias opciones aunque yo siempre recomiendo dos muy concretas. La primera de ellas y la opción más académica es Almería Andalusí y su territorio, Textos geográficos (Instituto de Estudios Almerienses), de J.L Delgado. Las segunda obra de referencia sería El esplendor de Almería en el Siglo XI, también editada por el IEA y obra de F. Castro. Bien, no se trata de libros precisamente amenos, sino más bien duritos de leer, pero contienen la visión más documentada que yo he leído sobre esa Almería andalusí, que es una de mis grandes pasiones.

Y precisamente porque me apasiona esa parte concreta de la historia de Almería no me explico que la celebración del milenio, si hay algo que celebrar, se convierta en un objeto arrojadizo, en una reivindicación económica para actos o para financiar un logotipo.

Almería, supuestamente, forma parte de la celebración del Milenio del Reino de Granada por medio de la Diputación Provincial, la Junta y Gobierno de España, pero poco es lo que se ha hecho, mucho menos es de lo que nos hemos enterado y absolutamente nada lo que para Almería ha significado. Tampoco es reprochable. Como diría el diputado por Almería Rafael Hernando, aquí nadie se ha acordado de la celebración del milenio hasta que se ha descubierto que podría haber subvenciones.

Pero la mejor lección que podemos darnos a nosotros mismos, como almerienses, es la celebración de un milenio propuesto desde la calle. Lejos de protagonismos, plataformas y grupúsculos que busquen la foto de personajes que luego pelearán por entrar en las listas de concejales presentando como aval la supuesta representación de quién sabe qué.

Teleprensa.es cede espacio para publicar, aunque la idea es que lo hagamos en twitter o Facebook y que se entere todo el mundo, no los lectores de un medio determinado.

Francisco Martínez Romera (http://cargocollective.com/martinezromera), sin duda alguna lo mejor en fotocomposición digital artística que ha pisado Almería desde los tiempos de Jayran, ha aportado un logotipo de libre uso para que podamos unificar contenidos en torno a un imagen común.

Pero la gran pregunta es ¿y tú que aportas? Un tuit, una foto, una referencia histórica, un lugar, un libro, un rincón… #milenio1014_2014