Marquesitos del Siglo XXI

Javier Salvador. Periodista

No entiendo cómo el pueblo español tiene la osadía de pedir explicaciones al Partido Popular después de otorgarle la mayoría absoluta. Y tampoco se puede entender, en qué cabeza cabe, que se cuestione el papel de Mariano Rajoy o de Javier Arenas en la época que Bárcenas era tesorero y ellos responsables del partido como secretarios generales. Está claro que gracias a ellos, el ahora apestado ex senador al que también el pueblo puso en la Cámara Alta, se llevó menos de lo que hubiese querido.

Pero si hacemos la cuenta el problema es que estos marquesitos del Siglo XXI, la clase política, nos están costando mucho más que aquellos otros nobles que ya se fundieron un imperio en el que nunca se ponía el sol.

Es decir, imaginen que un hijo de puta cualquiera se mete en su cuenta corriente la friolera de unos 40 millones de euros, y que ese dinero procede de comisiones por contratos públicos. Lo que está claro es que la empresa que entrega ese dinero, esas donaciones, no se conforma con recuperar, sino que añade un poquito más, es decir, que si a ti te tengo que dar 200.000 por un contrato de basura, lo que está claro es que tú en el contrato me pagas a mi 400.000 de más, porque a ti te da igual, es decir, que es dinero público. Pero si esa cifra la extrapolamos a 45 millones de euros en comisiones, pues está claro que se convierten en no menos de 100 millones de eurazos.

Pero sigamos sumando, porque si a ese hijo de puta le sumamos el resto de colegas que van detrás, nos encontramos con que esto de la corrupción no es sólo una chorizada, sino un problema tan grave como la mismísima economía sumergida. Es decir, que si empezamos a sumar lo que se han llevado concejales, presidentes, diputados, senadores, duques y marquesitos en general, pues resulta que tendríamos un buen pellizco de la deuda externa solucionada o igual no hubiese sido necesario recortar en sanidad o educación.

Verán, a mi en particular me importan bastante poco que hablemos de Bárcenas, de Eres, de Palma o de Castellón y Fabras padre al que reconozco como uno de mis marquesitos favoritos, lo que realmente me afecta es que las explicaciones de todo se van a dar el día 1 de agosto y que para el día 30 ya se habrá olvidado, o eso debe pensar un tal Pedro Arriola, el súper asesor del PP, marido de Celia Villalobos y que ha sido tan o más poderoso que el propio Bárcenas dentro del edificio número 13 de la calle Génova de Madrid, sede nacional de los populares.

No obstante, sean capaces o no de olvidarse de todo por estar de vacaciones no pierdan de vista el nombre de Arriola, porque el hecho de que salga a relucir quiere decir que alguien está tirando de la manta y de forma seria, nada de mariconadas.

Y sí, mariconadas será lo que escucharemos el día 1, pero no olviden una cosa: somos nosotros, los ciudadanos y los medios de comunicación en particular los que hemos permitidos que servidores públicos elegidos por sufragio universal se conviertan en marquesitos de verdad. Y sí, somos nosotros quienes tenemos que tragar con las consecuencias de esta neonobleza, porque somos los únicos que le podemos poner fin a sus desmanes y, sencillamente, no hacemos nada a este respecto