Lo que el PP une, que lo separe el Constitucional

Javier A. Salvador, teleprensa.com

Tengo muchos amigos catalanes a los que normalmente aburro a preguntas sobre qué repercusión ha tenido esto, aquello, cómo se han tomado en las calles tal posicionamiento, etc… Cuando el PP nombró al ex alcalde de Badalona, Xabier García Albiol, como candidato a la Generalidad, me decían abiertamente que los populares daban Cataluña por perdida, que parecía que no les interesaba nada el espacio geográfico catalán como cantera de votos porque en vez de buscar voces moderadas, de consenso, intentaban idealizar una especie de reencarnación de Santiago Matamoros para luchar contra los separatistas. Las reacciones siempre han sido las mismas, cada vez que el gobierno del PP hace algo en Cataluña parece destinado a separar más a los catalanes del resto de España. Parece que en Moncloa les pone provocar, hasta el punto de que ya sea sospechoso que justo en las elecciones tomen la sede de un partido para un registro que podría haberse hecho meses, años antes. En cualquier caso no es más que lo ocurrido en la sede del PP con el caso Bárcenas. Pero como eso tampoco ha servido para derribar la unidad catalana frente al Gobierno de Rajoy, ahora la demostración de fuerza viene disfrazada de reforma del Tribunal Constitucional, -dicho sea de paso formado por magistrados designados por el poder político-, para que sea el alto tribunal el que le meta a mano a quienes intenten cualquier cosa contra el actual modelo de Estado y que el gobierno no sea capaz de gestionar con sabiduría ¿Acaso no había ya suficiente norma? Porque además de ridículo, el posicionamiento del PP suena a “me hago una reforma a medida porque jugando limpio no puedo ganar la partida” y claro, esperemos que con esa sea suficiente porque si no es así, de aquí hasta que dejen el Gobierno en el mes de diciembre son capaces de sacarse un par de leyes más para ganar por la fuerza lo que no ganan ni en las urnas ni en las mesas de negociación.


Esta inquina que parece alimentar el PP en Cataluña contra todo lo español no lo va a solucionar una reforma del Constitucional que le de manos libres y actúe de manera más intimidatoria. Esto que llamamos España es, aún, una democracia, un estado de derecho y aunque últimamente parece que hemos perdido el norte, igual se da el caso de que partidos como Ciudadanos tomen partido.


Albert Rivera es uno de los políticos más valorados del país. Es catalán, no es separatista, y ha dejado claro que la acción del PP le parece una cacicada, pero si quiere tiene la llave para frenar a Rajoy en seco porque es él, su partido, quien sujeta a esas siglas en ayuntamientos y comunidades. Igual es el momento de darle un ultimatum a un Partido Popular que parece haber perdido el norte, los papeles y cualquier sentido de la moderación.


Lo que está claro es que si a los catalanes los ha unido Mariano Rajoy hasta el punto de detestar a España como Estado, el Tribunal Constitucional los va a terminar de alejar de todos si no se planta y le dice ¡no! a un poder político que no quiere un poder judicial independiente, sino una marioneta con disfraz de independencia.