La clave es Andalucía
Javier A. Salvador, teleprensa.com
¿La encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) es concluyente? Si.
¿La llamada cocina de las encuestas puede llevar a falsear los resultado? No.
Ese cocinado puede inducir a interpretaciones poco correctas, pero básicamente el trabajo de campo da unos resultados que se pueden tener en cuenta, se deben tener en cuenta, para determinados estudios.
Ahora bien, dependiendo de cómo los leamos podemos interpretar una cosa u otra. El PP es el partido que más intención de voto refleja, lo que sus dirigentes interpretarán como “seguimos siendo la primera fuerza del país”, pero si leemos el mismo dato con unas gafas distintas podemos decir, y es igual de cierto, que el PP es el que más ha caído en intención de voto en los últimos cuatro años, nada menos que 17,33 puntos, y sigue cayendo. El PSOE parecía que remontaba pero sigue cayendo aunque, ojo al dato, es la primera vez en mucho tiempo que un líder nacional de este partido se convierte en el político más valorado, también lo dicen los datos del CIS, y el análisis histórico demuestra que esa es la base del crecimiento. Sin líder, no hay remontada y en este apartado la valoración del líder nacional el PP sale muy mal parada, y eso que aún les salva que figuras como Pablo Iglesias o Rivera no entran en la ecuación porque aún no son diputados.
Los partidos, todos, tienen muy claro que estos datos son el mapa sobre el que tienen que trabajar de cara a la lucha por la presidencia del Gobierno, pero claro, primero hay que pasar por unas autonómicas que pueden generar un cambio total en las tendencias.
Imaginen que el PSOE gana las eleciones en Andalucía como así dicen las encuestas que va a suceder. El PP va a caer mucho, ya se habla de unos 20 puntos, y ese terreno se queda entre Podemos e IU principalmente pero no por migración de voto, sino por la entrada de otro nuevo de refresco. De hecho en Almería Javier Arenas no vuelve a encabezar la lista porque ni tan siquiera esperan que el PP sea la fuerza más votada en un feudo históricamente conservador. Y eso sería ya la puntilla para el íntimo de Luis Bárcenas ¿a que choca que Arenas sea el único político del PP del que no habla mal el ex tesorero?
Pero inmediatamente después de las autonómicas llegan las municipales, en las que va a influir y mucho lo que ocurra en Sevilla, los pactos, las perspectivas y los gestos, porque la gente no está para experimentos y la mínima señal de estabilidad podría replicarse en cada una de la provincias. De hecho en los círculos del PP ya trabajan con la hipótesis de perder capitales y diputaciones de manera vertiginosa, pero al mismo tiempo el PSOE no tiene claro ni cómo atajar la fuga de votos ni si puede recuperar el terreno perdido, y quizás su principal problema sea no encontrar el camino de ordenar las tareas, porque medio luchar en todas las batallas es, sencillamente, perder la guerra. Pero ojo, que es precisamente en ese terreno donde el PP se mueve bien, en la división de tareas para lograr los grandes objetivos paso a paso, y como diría el presidente de la Diputación Provincial de Almería, Gabriel Amat aún serían “escapaces” de darle la vuelta a la tortilla.
Así la cosas, todo depende de lo que ocurra en Andalucía.
¿Es el final del PP el actual escenario? No. Sencillamente es el escenario de la reordenación de la derecha, el mismo por el que pasó el PSOE tras Zapatero, sólo que a los populares es ahora cuando le van a crecer todos los granos.