sábado 18/9/21
Javier Salvador, teleprensa.com (*)

Jaque al Poder Judicial

Javier Salvador, teleprensa.com
Javier Salvador, teleprensa.com

La política puede ser perversa, de hecho lo es, y por ello si entras en el juego ya no hay marcha atrás y eso, sencillamente eso, es lo que le ha pasado al Poder Judicial en España, que de ser un poder independiente porque así se diseñó en la Constitución, ha pasado a convertirse en un instrumento más del juego de poderes e intereses en el que ha derivado el modelo político español. Ahora todo el mundo es consciente de que la mayoría actual en el Poder Judicial es conservadora, es decir, proclive a la ideología de PP y Vox, mientras que una minoría es izquierdosa.

Todo el mundo comprende que la oposición del PP a la renovación es inequívocamente un intento a la desesperada de no perder poder, influencia, en el órgano de gobierno de los jueces. Y claro, si quieres controlar la tendencia del poder es para beneficiarte de ello y que sea benévolo en los muchos casos en los que los tuyos están inmersos, desde la Gurtel a todo ese enorme listado que pasa por la Kitchen y tantas otras operaciones de nombres rimbombantes pero que, sencillamente hablan de corrupción.

Lo que parece no haber calibrado el Poder Judicial de España es que en este país la política se maneja no desde el prisma de los resultados sociales conseguidos, sino desde la forma en que éstos se perciben, es decir, que la comunicación, sus estrategias y las tendencias de opinión que se pueden generar son en si mismo la columna vertebral del modelo.

Ya no se trata de lo que pueda ser o no cierto, sino de lo que percibe la gente de la calle. Y, por poner un ejemplo, hoy cualquier español con un mínimo de formación, capaz de generarse una opinión sobre la información recibida, es consciente de que hay jueces de derechas y de izquierdas. Que los derechosos son como aquel que ponía todas las piedras en el camino para que Franco, el dictador, no fuese sacado del Valle de los Caídos, o como esos que han dictado sentencias que podríamos definir como variopintas en casos de violaciones que fueron interpretadas como agresiones.

La situación es tan peligrosa, tan de jaque, que o ponen en marcha una estrategia urgente para provocar tablas en la partida, o el siguiente Podemos que salga a la palestra tendrá como principal campo de batalla que los jueces sean elegidos por el pueblo, porque ese es sencillamente el primer poder del Estado y la razón de ser de éste. Y ojo, que ejemplos hay, y puede que al final no tardemos mucho en ver a fiscales y jueces haciendo campañas con cartelería y reuniones sectoriales, buscando el apoyo financiero de lobbies para sacar adelante sus candidaturas y sentenciando de una manera u otra, dependiendo de lo próximo o lejano del siguiente proceso electoral. Que ejemplos también los hay.

El torpedo en la línea de flotación del poder judicial lo ha lanzado el periódico El País desde su editorial del 7 de septiembre, con una llamada al orden del tipo ¡dejaros de haceros las víctimas y dad una lección de rectitud! Porque sí, porque no es imprescindible que se pongan de acuerdo PP y PSOE para renovar el poder judicial. La otra alternativa es que todos los cargos caducados dimitan y que el modelo de urgencia se ponga a funcionar.

Dimisión en bloque y todo queda en tablas, o tirar por tierra más de 40 años de independencia del Poder Judicial. Y ojo, a partir de ahí trabajar duro para que se vuelva a creer en la independencia ideológica de los jueces, volver a convencer de que cada vez que se ponen la toga, es como si fuese un escudo que repele toda influencia del exterior, mientras genera un proceso de asepsia ideológica de tela hacia adentro.

(*) Periodista, Spin Doctor, Consultor en Comunicación y Marketing Estratégico ([email protected])

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