Igual Rajoy aún no se ha enterado
Javier A. Salvador, teleprensa.com
Igual Mariano Rajoy aún no se ha enterado de que en la calle, su política, pero sobre todo la abusiva forma en la que ha sido llevada a cabo por algunos de su partido ha generado odios extremos. Es muy posible que, al no tener tiempo de pasear por las calles y ver la televisión, no tenga una imagen real de un país crispado no por el clima político sino por lo que su gente ha hecho de la política. Hoy se enfrenta a la vergüenza de un candidato de su partido por Segovia que cobraba enormes comisiones por abrirle puertas a empresas. Es legal, pero su socio es nada menos que un embajador del reino de España con una amplia trayectoria política también en la cúpula del PP que él ha generado. Antes de éste, Bárcenas, Rodrigo Rato, el clan del bigotes, la suerte inagotable de un presidente de Diputación al que siempre le tocaba la lotería de Castellón y que ahora está en la cárcel. Otro en Almería con tantas empresas que casi pueden generar una asociación de empresarios para él mismo y su familia. Protegidos como Blesa de Cajamadrid o el propio ministro de Hacienda capitaneando una consultora que, encima, ayudaba a las empresas a pagar lo menos posible.
Igual no se ha enterado de que a su sombra se ha generado una élite social que no le teme a la justicia, que se saben con recursos suficientes como para alargar de manera interminable procedimientos judiciales mientras que a cualquier pobre desgraciado le quita su casa en un pispás el banco que desde el mismo gobierno ha sido rescatado con el dinero de todos.
Igual no se ha enterado de que ese ejército de charlatanes profesionales que defienden la posición de su partido en cualquier tertulia o medio, y a cambio de lo que se embolsan vía medios públicos o con patrocinios de empresas concesionarias de las administraciones que ellos gobiernan, le han puesto no en un altar sino en el centro de la diana. Hoy, hay en periódicos nacionales algunos artículos y videoblogs que casi llaman a la derecha a la revancha y culpan a sus oponentes hasta de sus propios errores.
Puede que Mariano Rajoy no sepa que desde administraciones locales y provinciales dirigidas por gente nada decente de su partido se ha vilipendiado libremente a personas, familias honradas y trabajadoras e incluso a medios de comunicación por el mero hecho de contarlo.
Nunca será justificable una agresión a ninguna persona, pero mucho menos a un candidato que concurre a unas elecciones democráticas en un Estado de Derecho. Ahora, como buen cristiano, le toca poner la otra mejilla averiguando el porqué. Qué puede llevar a un adolescente de 17 años a creerse en el derecho de atacar a nadie, cuáles son sus razones, el entorno en el que se ha gestado esa idea convertida en el más execrable de los hechos. No hay justificación y lo lamento profundamente tanto por él como por su propia familia porque cuando eres agredido, y hay muchas formas de serlo, lo peor es como lo pasan los tuyos.
Igual Rajoy aún no se ha enterado del porqué, pero de lo que sí nos hemos enterado el resto es de que un chaval de 17 años nos ha dado un puñetazo a todos justo en el momento que entendíamos que era verdad que sí hay otra forma de hacer las cosas y que el 20D es el día para hacerlo.