sábado 17/4/21
Javier Salvador, teleprensa.com (*)

Y qué hago a partir de las seis

"Quedarse parado no genera ingresos y tener la mente ocupada únicamente en la parte mala de la realidad te volverá literalmente loco
Javier Salvador, teleprensa.com
javiersalvadorbitacora

Uno de los principales errores que podemos cometer, sea cual sea el sector en el que trabajamos, y me refiero absolutamente a todos, es pensar que el mundo se acaba a las seis de la tarde. Subsumir, dar por sentado que una norma temporal de toque de queda es la que domina desde este momento tu modelo de negocio, tu modo de vida, es tirar la toalla mientras tienes herramientas de sobra para poder llegar a más, vender más barato y hasta dar servicios más personalizados que fidelizarán clientes.

Sé que es duro ponerse en esta posición cuando el problema individual más común quizás pase porque los gastos generales no disminuyen mientras, precisamente, los ingresos han dejado de entrar, pero seas empresario o autónomo, que sencillamente es lo mismo, no hay más camino que agarrarse a la realidad con uñas y dientes para salir a flote. Quedarse parado no genera ingresos y tener la mente ocupada únicamente en la parte mala de la realidad te volverá literalmente loco. Y eso no sólo lo pagas tú en salud, sino que sin darnos cuenta lo trasladamos a nuestras familias generando aún más inseguridad.

Existen mil y una plataformas gratuitas para poder vender, desde Amazon a pequeñas webs locales. Y si eso no funciona, intenta rentabilizar tus amigos, conocidos o contactos en facebook, twitter, whatsapp o cualquier red en la que estés integrado. Tira de teléfono y llama a tus clientes de toda la vida uno a uno. Dile a todos que estás abierto pero una forma distinta, enseña tu producto si vendes en una tienda, porque colgados en una percha mientras estás cerrado te van a rendir igual o menos que si inundas la red de imágenes de todo lo que guardas en el almacén. Si eres fontanero o carpintero cuelga imágenes de los trabajos que has realizado, convence a los demás de que eres bueno, de que tienes producto y, sobre todo, de que no hace falta que acudan a tu tienda para ver tu escaparate, porque tienes capacidad de sobra para meterle cualquier cosa en su teléfono.

Haz ofertas, genera agenda para que puedan probarse si se trata de ropa, ofreciendo la seguridad de que sólo estarán ellos allí. Crea listas de distribución si tienes un restaurante para ofrecer el menú que harás mañana y proporciónales una forma de recoger su pedido sin hacer esperas.

Facilita que te paguen por bizum, paypal o habla con tu banco para que te habilite la venta electrónica si tienes un tpv en la tienda.

Tenemos que entender una nueva realidad que no es consecuencia de la Covid, pero sí que es cierto que nos ha obligado a aceptarlo de sopetón. Si Amazon vende es porque hay comercios que ponen su producto a la venta en esa plataforma. Si Mercadona vende comida ya preparada en sus tiendas y mucho peor que la de tu bar o restaurante, o Globo y un largo etcétera de empresas copan las calles con repartidores de comida a domicilio, es porque la gente no quiere cocinar en casa y todos los clientes, de unos y de otros, buscan únicamente comodidad y precios asequibles. Y es ahí donde está la clave para sobrevivir en esta pandemia. O le haces muy cómodo a tu cliente encontrarte, poder ver tus productos y hacerse con ellos, o es precisamente en ese momento cuando estás dejando que una norma te apague, te sobrepase y te derrote.

Ánimo y suerte, que el mundo no se acaba a las seis de la tarde.

(*) Periodista, consultor en comunicación y marketing estratégico ([email protected])

Y qué hago a partir de las seis
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