Ganar para nada
Javier A. Salvador, teleprensa.com
Algún día, alguno de los demócratas conservadores convencidos que aún tienen posibilidades de remontar un partido que hasta ayer era el más votado, la primera opción de gobierno, tendrán que plantearse qué han hecho para que literalmente se les odie fuera de sus filas, de su entorno.
Hay que tener la cabeza muy fría para hacer un análisis del porqué, pero sobre todo de ese por quiénes se manda a la oposición a un partido con nada más y nada menos que 123 escaños, porque son exactamente 33 más que los conseguidos por el segundo más votado. Y lo quieran ver o no, para ellos es un auténtico desastre que el PSOE, y sólo con 90 sillones en el hemiciclo de la madrileña Carrera de San Jerónimo, esté a las puertas no sólo de formar un gobierno casi puente entre la España de la transición, post dictadura, y la España sin ataduras, la abiertamente democrática y plural.
El PP, jóvenes o mayores que no tengan cargo, los militantes de base que creían que participaban en algo, tienen que plantearse seriamente por qué a ellos no se les dejan estar en esa corriente de cambio, por qué o por quiénes del escenario político local, regional o nacional se les mira como si fuesen de piel roja, tuviesen rabo terminado en punta de flecha y cuernos en la cabeza. Alguien debería explicarles por qué se ha devuelto a los conservadores al rincón de los raros, de los anti modernidad, pero sobre todo tienen que preguntar qué han hecho de malo para que, encima, lo haga su verdadera bestia negra, que no es el PSOE, sino una vez más un descontento del PP que se va y funda su propio partido, y que en este caso les ha dado una colleja a mano abierta que se va a estudiar en los libros de historia, pero también en los cómics, porque no van a faltar chistes e historietas sobre cómo cagarla en el país de los estreñidos, sobre cómo jugar tu solo a la lotería, tener todas las papeletas y que encima no te toque el premio ¡Manda huevos!
Consiga o no formar Gobierno Pedro Sánchez, ya sea con Rivera, Iglesias o los extraterrestres, la realidad que hoy hay sobre la mesa es que al PP se le ha abierto el suelo que pisaba. Están fuera de juego, y o empiezan a buscar puntos de reconciliación pueblo a pueblo, barrio a barrio, o les van a poner a todos el sambenito de barberás, ratos o aguirres, porque ya no se trata de que te imputen o no un delito de corrupción, sino de lo que en tu entorno y bajo tu sombra se ha creado.
A la historia del Partido Popular le han puesto hoy el punto y aparte, pero no para iniciar un nuevo capítulo, sino un epílogo en el que sobran nombres comunes para todos como Rajoy, Arenas, Matarí o Hernando, particulares en cada provincia como los Amat, Aureliano o Comendador, a los que ya toca decirles adiós y que de paso, conforme salgan, que se lleven sus rémoras.
¡Joder! si es un secreto a voces que el que no metía a la novia de asesora la hacía senadora.
Que manda huevos, otra vez ¿pero cómo no van estar hasta los cojones los suyos propios?