¿Franquistas en el PP de Almería?

Javier Salvador. Periodista

Visto lo que dice el fiscal general del Estado sobre los actos fascistas o radicalismos de cualquier mano, y la actitud que según el mismo se espera tanto de la justicia como de todos, y mucho más si cobras de lo público, al vicepresidente de la Diputación Provincial de Almería, Javier Aureliano García, que al mismo tiempo es, aún, secretario general del PP en Almería, no le queda otra salida que dimitir. Marcharse a su casa y asumir que tendría que haber acudido a una comisaría de policía, cuartel de la Guardia Civil o juzgado de guardia, para denunciar los hechos que había presenciado. Se supone que era un acto de simpatizantes del PP, y será el PP quien tenga que decir si en sus actos se canta el cara al sol con el brazo en alto y se lanzan vivas al dictador Francisco Franco. Pero claro, si hay respuesta del PP, tendrá que ser de un Partido Popular en el que ya no esté Javier Aureliano García, porque de no ser así, será imposible creer.

Y algo tendrán que decir, aunque se inventen que él no es el tipo que sale en la foto, que ni tiene esa cara de cateto ni sabe quiénes son la manada de impresentables que están brazo en alto, haciendo apología de un criminal y su dictadura.

A partir de ahora, cuando se mencione al vicepresidente de la Diputación Provincial y secretario provincial, en Almería, del PP de Mariano Rajoy, Javier Arenas y el resto, habrá que hablar de Javier Aureliano García, el político que fue sorprendido en un acto con fascistas mientras éstos hacían clara apología del dictador Francisco Franco, y que pese a ello no denunció ni dimite, y habrá que repetirlo al igual que otros antes pagaron su pena por conducir borrachos.

Pero en el caso de Aureliano que nadie se alarme. Serán medios nacionales quienes se hagan eco de la denuncia de las juventudes del PSOE, antes de que ningún medio local diga nada, porque por encima de todo, el asistente a actos fascistas debió aprender en reuniones de este tipo las tácticas de mordaza y sometimiento. Porque claro, las administraciones no usan la publicidad como un vehículo para dar a conocer sus actividades, sino como una apisonadora para someter a todo aquel que quiera vivir de contar noticias. O bueno, a casi todos.

En toda historia, que empieza hoy, lo que me llama especialmente la atención no es precisamente qué le habrá hecho Aureliano al que hizo llegar la foto al PSOE, porque era de su partido y supuestamente de confianza, aunque si por algo se conoce al secretario de los populares almerienses es por lo poco que le duran las lealtades políticas. Pero no es eso, lo que me llama especialmente la atención sino que el PSOE no habrá la boca, que sean los chavales los que tiren del carro.

Y hay que preguntarse si es por miedo a perder los sueldos de asesores en la Diputación o si se trata de pactos de no agresión que se escapan a la mayoría, porque lo del PP y el PSOE de Almería va camino de la novela negra, empezando por los terrenos del PITA y continuando por el alzamiento de brazos a lo castizamente facha.