¿Empresario? te puede pasar a ti

Javier Salvador, @jsalvadortp

Imagina que tu empresa se presenta a un concurso público. Lo ganas y aún así el empleado de un político del ‘soe’, en ese momento en la oposición, presenta un recurso para intentar tirarte abajo el logro, pero vuelves a ganar. Haces el trabajo, como por ejemplo una carretera, el servicio de limpieza de un edificio público, la venta de ordenadores a una Diputación, el mármol de una rotonda, el mantenimiento de las fotocopiadoras o sencillamente un contrato de publicidad institucional. Una vez terminas tu trabajo lo facturas.

Los técnicos evalúan el resultado, dan el conforme, lo pasan al área correspondiente y aprueban el pago. El político con el que firmaste el contrato rubrica el conforme y lo pasa a intervención de esa administración para que se haga el abono. Todo está correcto salvo por un detalle, nunca cobras.

En el tiempo que transcurre entre dar la orden de pagarte al momento en el que deben hacer la transferencia entra el ‘soe’ a gobernar. Se ponen a mirar los pagos uno a uno y encuentran el tuyo, ese que el empleado del político te intentó tumbar. El empleado de antes ahora es asesor y su antiguo jefe en el sector privado es desde ese día el gran jefe de la administración.

Vas un día y preguntas, pero un funcionario te dice que el pago ha sido retenido, pero nadie te da ningún documento o explicación del porqué: “ya le llegará el abono”. Es lo único que sacas.

Pasan los meses y presentas un escrito de reclamación. Pasa un año y vuelves a insistir. Obviamente ya sabes que van a por ti. Te armas de paciencia porque al fin y al cabo sabes que hiciste el trabajo y no hay ningún requerimiento de ampliación de información. Lo que viene a ser joder por joder.

Pasa el segundo año y vuelves a presentar otro escrito de reclamación. En ese momento ya ni te acuerdas de la madre que parió a los politiquillos que quieren joderte. Emigras y te resignas a dejar pasar cuatro años, que ya se caerán.

Al tercer año presentas otro escrito de reclamación, pero el silencio es la única respuesta.

Llega el cuarto año, se avecinan las elecciones, cruzas los dedos, pero vuelven a ganar. Se vienen arriba y por fin contestan. Te dicen que tienen un informe del área de no se qué negociado que dice, cuatro años después, que no pueden confirmar que el trabajo estaba hecho ¿cómo?

Tu sabes que la anterior corporación dejó el pago listo, por lo que te armas de valor, unes cabos y llegas a la conclusión de que alguien está haciendo uso de malas artes y denuncias el caso. Ahí sí que no tardan en contestar. Le dicen al investigador que todo está en orden, sólo que la anterior corporación no hizo su trabajo y que ellos quieren que les demuestren que el trabajo se hizo. Vamos, que vuelvas a asfaltar la carretera, que les arregles otra vez las impresoras o les limpies de nuevo el edificio, porque los comprobantes de los trabajos que tu realizaste, las pruebas tangibles, no les valen. No sabes cómo, pero archivan la denuncia, así que te vas al contencioso administrativo. Y ya sabes, como empresario, lo que eso significa. Con mucha suerte un año más de espera. Cobrarás, y eres consciente de que a esos del ‘soe’ los intereses que tendrán que pagar les traen sin cuidado. Al fin y al cabo los ponemos todos a escote.

Pasa otro año y llega el contencioso. El juez les obliga a presentar todos los papeles, el jefe de la banda ha sido denunciado por un caso de fraude, andan revueltos y, mira por donde, entre la documentación que entregan aparece, por fin, el papel que dice que tu trabajo no sólo esta hecho, sino también conformado y la orden de pago dada desde hace cinco años.

Obviamente te quitaste trabajadores de en medio, renovaste una póliza por ese importe durante todos esos años y al final, al ver que no cobrabas la convertiste en préstamo para ir limando poco a poco, que para eso están los ICO.

Ahora asimila que el tipo que te daba largas se ha gastado más de 100.000 euros en traerse a su periodista favorito para que haga un programa desde Almería, o que pagó casi 4.000 por otra entrevista de once minutos. Sabes que a todas las empresas de tu gremio les pagó, a alguna de ellas casi un millón de euros y que te utilizó para acojonar al resto, como advertencia de lo que les podía pasar a quienes no besasen el suelo que pisaban.

Pues ahora donde digo ‘soe’ sustituye por PP, el de Almería y en la Diputación Provincial. 

¿Inconcebible verdad? Claro que es más fácil ver al diablo en la acera de enfrente que en la tuya propia.

Pues ahora entra en teleprensa.com, busca en la sección de provincia y encontrarás toda la información de la Diputación Provincial de Almería ¿por qué? porque una cosa son las artes de ellos y otra muy distinta lo que entendemos como información de interés público. Si, pese a lo que han hecho.