miércoles 23/6/21
Javier Salvador, teleprensa.com (*)

Empieza la carrera electoral

"a dos años de nuevas convocatorias es el momento de las renovaciones internas de los partidos para que en poco más de ocho meses contemos con candidatos…"
Javier Salvador, teleprensa.com

El titular no es erróneo, pese a que es igual de cierto que en 2019 nos vacunamos por cuatro años de procesos electorales al sumar municipales, autonómicas (en el caso de Andalucía finales de 2018), europeas y un largo proceso de nacionales. La cuestión es que a dos años de nuevas convocatorias es el momento de las renovaciones internas de los partidos para que en poco más de ocho meses contemos con candidatos, en unos casos nuevos y en otros no, capaces de poner orden en un panorama político muy atomizado. Para muchos es genial que se llenen de colores distintos Congreso, Senado o el salón de plenos de cualquier ayuntamiento o diputación, pero nuestro sistema electoral fue ideado para tender hacia el bipartidismo con el fin de generar cierta estabilidad. Al menos, así se entendía la estabilidad en esos momentos. Lo cierto es que hoy, las minorías imponen a las mayorías sus criterios porque sencillamente sus votos suman como los de cualquier otro. Antes, cuando sólo había que contar con PNV o CIU, parecía un poco más cómodo, pero ahora hay muchos otros actores como Ciudadanos, Vox, Bildu, Podemos, ERC y un largo etc. Es democracia, pero también una cierta perversión de la misma.

El caso es que esa renovación interna de los partidos va a provocar verdaderos movimientos electorales, porque en las grandes formaciones hay ganas de cambio o, sencillamente, la necesidad de enterrar perfiles que llevaron precisamente esta dispersión del voto. No vamos a entrar en cuáles son las tendencias o grupos que se están creando tanto en el PP como en el PSOE, pero lo cierto es que ese proceso será el trampolín de aquellos perfiles que resultarán ganadores. Dicho de otra manera, tendrán que aprovechar el impulso de sus respectivos congresos provinciales para, inmediatamente después, comenzar la batalla por las elecciones.

En Andalucía, por ejemplo, la candidata o candidato tiene que estar preparado para la guerra antes de final de 2021, y a partir de ahí no habrá descanso ya sea para recuperar los apoyos perdidos o dar a conocer a los nuevos líderes.

El modelo va a cambiar, porque ya no vale con tener un potente candidato o candidata regional, sino que ya sea a la derecha o la izquierda, necesita que su soporte local tenga tirón. Es decir, el mapa está tan desecho, que hay que volver a construir desde abajo. Obviamente es importante tener una lideresa o líder que sirva de faro, pero si no eres capaz tener gente con tirón en provincias, estás muerto.

2022 será el año de las autonómicas y a continuación caducan los mandatos de ayuntamientos, Congreso y Senado. Y hay más, porque por primera vez nos vamos a tomar muy en serio las elecciones europeas siguientes, ya que dependerá del conjunto, el cómo sobreviviremos al post Covid y al Brexit.

Lo dicho, empieza la campaña electoral. Lo hará con la renovación de los partidos en cada provincia y de ahí hacia arriba, serán dos años en los que vamos a tener política en todos los titulares y políticos en todas las esquinas.

Y puesto así el panorama, más que llevarnos las manos a la cabeza, hay que llevarlas a la libreta para apuntar todo lo que se debe, lo prometido y no hecho, y aquello que hay que incluir en la lista de tareas. Es la hora de la gente de la calle, de pedir y exigir que se cumpla, de vender caro cada apoyo a un candidato, ya sea en clave interna de partido o externa para unas próximas elecciones. Algo así como convertirnos en electores mercenarios, porque en estos momentos las ideologías no parecen estar muy cotizadas.

(*) Periodista, Spin Doctor, Consultor en Comunicación y Marketing Estratégico ([email protected])

Empieza la carrera electoral
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