El alzheimer de Rajoy

Javier Salvador. Periodista

Repito textualmente “lo que no puede hacer un gobernante es echarle la culpa de sus problemas a otro, inventarse enemigos que no lo son ni abdicar de su responsabilidad a la hora de gobernar. Los gobernantes deben asumir las herencias recibidas, por malas que sean". Son palabras de Mariano Rajoy en pleno mitin con sus simpatizantes en Cataluña y, la verdad, cuando lo escuché creí que era un sketch, un sainete, un corte del club de la comedia o de un programa de Gomaespuma, porque decir eso en público es prácticamente una declaración de guerra.

Precisamente Mariano Rajoy no puede decir que su gobierno no echa la culpa de todos los males de la crisis al anterior ejecutivo liderado por Zapatero (PSOE). Es más, durante la campaña electoral de las pasadas generales nos cansamos de escuchar aquello de que no mirarían hacia atrás.

En este mismo sentido y aunque parece reiterativo, escuchar a Rajoy decir que los gobernantes deben recibir las herencias recibidas es contradecir lo que semana tras semana escuchamos en el Congreso, e incluso aquello de saltarse la ley a la torera, porque hay que recordar las declaraciones de aquellos que en campaña ya anunciaban que pese a la sentencia de los atentados del 11M en Madrid en la que no aparecía ni ETa ni nada cercano al PSOE, ya advirtieron que si ganaban las elecciones se conocería la verdad ¿no confiaban en la sentencia?, ¿creían que podrían fabricar otra?

Mariano Rajoy tiene que ubicarse de una vez por todas, afrontar su papel, su situación y que alguien le explique que cada cual es esclavo de su palabras, y que esa máxima popular vale para todos, no sólo para aquellos a los que el PP declara como personas non gratas para sus intereses en unas listas negras que, por cierto, cada vez son mayores en cada provincia. Un ejemplo de esto que les digo, que lo trataremos debidamente, lo pueden encontrar en este enlace que no tiene desperdicio: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=3AtOvR9OZQg

Mariano Rajoy debe entender que estamos en la era de la comunicación y que hasta un niño de doce años sabe tirar de teclado y buscar en internet. Otra cosa sería que también nos recorten esa libertad en internet que, aunque ya le gustaría a más de uno, es mucho más poderosa que cualquiera de sus intentos por acotarla.

Resulta un insulto a la inteligencia colectiva que el presidente del Gobierno intente ir de víctima porque según él le amenazaron en un encuentro entre caballeros, en la sede de la presidencia del Gobierno, en el despacho del presidente y en un encuentro al margen de los medios con el presidente de la comunidad catalana.

Y yo no digo que no se cruzasen entre unos y otros todo tipo de amenazas o advertencias, pero sobre todo creía que las reuniones entre gobernantes eran secretas y no recuerdo que ningún presidente del Gobierno violase anteriormente ese acuerdo no escrito. Pero quizás el principal problema está ahí, en que tenemos un presidente que puede ser muy alto de estatura pero que sencillamente no da la talla. O igual es alzheimer.