De Semana Santa de Almería
Javier A. Salvador, teleprensa.com
Bien, si estás por aquí y no eres precisamente de estas tierras, te has empapado decenas de foros, guías y consejos de amigos, sólo te falta esta columna para decir eso de éramos pocos y parió la abuela, pero te voy a dar unas claves de consenso entre gente de aquí que, normalmente, te dirían que “no hay ná pa ver” o te enviarían a un centro comercial, una urbanización turística o resumirían todo en un “piérdete en Cabo de Gata”.
Lo primero que te aconsejo es que escapes de las webs oficiales en las que lo primero que enseñen sea el vídeo de David Bisbal, porque te saldrá trescientas veces para que des una y otra vez y así poder sumar visualizaciones.
Lo segundo es que por mucho que te digan que no, que aquí sólo hay playa, no es cierto, realmente hay mucho para ver, sólo tienes que mirar un poco más de cerca porque no es una ciudad que esté enfocada al turismo. Ni tan siquiera la provincia en sí.
Si yo tuviese que visitar la ciudad empezaría por la Alcazaba y así te haces una idea panorámica de la ciudad. De ahí baja por las callejuelas de la Almedina, es como la judería de Córdoba pero aún sin explotar turísticamente. Y no, no te va a pasar nada porque no es un barrio peligroso, todo lo contrario, gente muy afable y humilde. Visita la zona, vete a la Catedral que sí que tiene una buena ojeada. El coro es una pasada. Y cuando salgas empieza a bajar hasta el Paseo Marítimo para disfrutar del clima. Para tapear, te digan lo que te digan, vale cualquier barrio de la ciudad y sólo tienes que fijarte en una cosa, que el bar tenga plancha y a la vista, porque esa es la verdadera esencia del tapeo almeriense.
Y si eres amante del arte moderno visita un pequeño centro que se llama MECA, todo un referente al que aquí no se le presta mucha atención pero que es una verdadera pasada.
Si quieres parajes espectaculares te doy tres coordenadas muy concretas. La primera es obviamente Cabo de Gata, pero no te conformes con subir al faro y luego llegar a San José o Isleta el Moro. Aprovecha y pasa desde Carboneras a Mojácar por la carretera de la costa y para a comer en cualquier venta de la carretera. Llorarás de placer.
Aunque te digan que es una barbaridad, vete al poniente almeriense, busca un lugar alto, ya sea Vícar pueblo o la subida a Dalías y contempla el mar de plástico. Merece la pena. Si ves un invernadero abierto con buena pinta pregunta si dejan entrar a mirar. Te pueden pasar dos cosas, una que te digan que no y otra que te inviten a entrar. Verás lo que es un invernadero y posiblemente te llevarás unos pimientos o tomates de regalo porque aquí gusta enseñar lo que se hace. Son gentes muy amables. De ahí baja hasta Almerimar y disfruta de playa en mayúsculas.
Obviamente si vienes del interior lo que quieres es playa, pero yo siempre recomiendo a cualquier visitante que se lance a la aventura y que suba a Serón por la carretera de Gérgal atravesando la sierra. Llegarás a Las Menas y te costará cerrar la boca de la impresión que da ver los vestigios de un pueblo minero que albergó una población de miles de personas. Y bueno, no cierres mucho la boca porque estás a unos minutos de la cuna del jamón, donde puede llegar y ponerte hasta el pelo de auténtico serrano a un precio razonable. Y si no es así vienes y me lo cuentas.
Obviamente si quieres ver procesiones las hay en todas partes. En la capital todos los días y tienen su cosa, pero que no te engañen, que el rollito semanasantero tiene más de excusa para salir de terrazas y lucir moreno de la mañana que de fiesta religiosa, porque capillitas, lo que se dice capillitas, aquí no hay tantos como en Málaga o Sevilla.
Y sí, hay otros muchos lugares, pero supongo que no tienes mucho tiempo y tampoco se viaja hasta aquí para no salir del coche. De cualquier manera disfruta del clima, de la playa, que es, digamos, nuestro hecho diferencial por excelencia aunque no las cuidemos demasiado.