Con 25 millones de euros
Javier A. Salvador, teleprensa.es
Un tipo que vive en la misma ciudad que yo se ha llevado este fin de semana a su casa 25 millones euros, todos y cada uno ganados a pulso del Euromillón. Es muy probable que, por la zona en la que ha sido sellado el boleto ganador, sea votante conservador, con lo que pagará encantado los cinco millones que el Ministerio de Hacienda le va a trincar sin ni tan siquiera invitarle a comer para darle las gracias. Y la pena es que ese dinero lo engullirá una administración mastodóntica, lenta, poco ecuánime y en la que desgraciadamente el funcionariado se ha plegado demasiado a lo que manda el político, no haciendo prevalecer su valor como profesional de la administración pública. Que lo de ser funcionario, hace unos años, no era cualquier cosa.
Si yo hubiese sido el agraciado no vería mal que de un premio de lotería tengas que aportar un 20% a la caja común, pero preferiría tener la opción de poder donar esos cinco millones de euros en obras concretas, programas o acciones en las que crea. Particularmente repartiría ese dinero entre Cáritas, Cruz Roja, alguna pequeña parroquia dirigida por un amigo y poco más. Pero estaría dispuesto a invertir buena parte del premio en microcréditos para lanzar algunas de esas decenas de ideas que no saldrán por falta de ayuda real, y que nada tiene que ver con complicados programas de subvención que parecen hechos al perfil de cuatro expertos en administración pública. Resulta gracioso que las empresas más grandes gasten más en sus equipos de caza subvenciones que en responsabilidad social corporativa. Y no es broma, el problema es que la gente de la calle no tiene por costumbre leer el BOJA o el BOE, porque ahí salen todos.
#con25millones de euros en el bolsillo probablemente soltaría el suspiro de mi vida. Creo que llamaría a un banco para que me trajesen algo de efectivo y se hiciesen cargo del boleto premiado. Obviamente sería imposible mantener la calma o evitar que nadie se enterase, por lo que optaría por salir unos días de la ciudad. Pero claro, antes me daría el gustazo de pasar por un par de lugares para hacer una lindas, pausadas y bien marcadas peinetas. Nada de hacerlas con cara de cabreo como el chori de Bárcenas, que encima que trincó no 25 sino 40 millonacos, aún se cree con derecho a enfadarse por mucho tiempo que lleve en la cárcel. Y sólo eso, unas peinetas, que con pasta sobrante, la verdad es que las ofensas pasadas deben pesar mucho, pero que mucho menos.
#con25millones en el bolsillo haría un avión de papel con el informe de Eurostat que me está amargando la tarde, ese que habla de la preocupante bajada de la inflación que viene provocada por eso de que, precisamente, la gente no tiene dinero. Pero quizás, precisamente ahora que la inflación es tan baja, ahora que sí so sí sabemos que no hay dinero y que el precio de la energía se cae porque, sencillamente la gente no consume, igual es ahora el momento de mirar de frente, cara a cara, los desequilibrios que se están generando.