sábado 21/5/22

Cataluña como pagafantas

Los partidos que no consiguen allí apoyo popular, convierten el territorio en una especie de saco de boxeo donde purgar todas sus frustraciones y complejos
Javier Salvador, teleprensa.com
Javier Salvador, teleprensa.com

Empieza a ser preocupante que los partidos políticos jueguen con la inteligencia emocional de los ciudadanos para generar falsas situaciones de crisis por venganza, allí donde no consiguen ningún resultado electoral. Y en un enfoque objetivo, se trata más de jugar con la falta de inteligencia emocional, con la idea de que todos somos tontos, para crear ambientes en los que veamos como aceptables, correctos o necesarios, pronunciamientos que, fríamente, nos parecerían una auténtica barbaridad. Y claro, entendamos inteligencia emocional como la capacidad de cada persona que recibe un mensaje para “discriminar entre diferentes sentimientos y etiquetarlos apropiadamente, utilizando la información emocional para guiar el pensamiento y la conducta”.

Y les pongo el ejemplo más claro que hay en estos momentos, y desde hace años, sobre la manipulación de las personas haciendo uso de estrategias de inteligencia emocional: Cataluña.

Si lo piensan fríamente, todos los mensajes que se reciben de manera negativa sobre ese territorio, costumbres o decisiones de su mayoría democrática, vienen precisamente de los partidos que no tienen o apenas tienen representación parlamentaria allí. Es decir, que no les vota ni el tato.

Por ejemplo, yo soy nacido y residente en Almería, que votó no a la autonomía de Andalucía, pero no me a venir uno de Murcia a decirme ahora lo que es bueno para mi.

Pues en Cataluña pasa lo mismo. Los partidos que no consiguen allí apoyo popular, convierten el territorio en una especie de saco de boxeo donde purgar todas sus frustraciones y complejos. Les importa literalmente una mierda lo que allí pase, porque no intentan captar voto, sino utilizarlo para llamar la atención de aquellos que están fuera, que no conocen la realidad social de la comunidad, ni sus intereses o inquietudes.

Así, es muy fácil al mismo tiempo que barriobajero, intentar convertir a Cataluña en la pagafantas de todos esos desengaños que han padecido al no conseguir nada de sus ciudadanos. Por ejemplo, comparen los mensajes de Ciudadanos, dicho sea de paso, cuando ganaron las elecciones allí pero no se atrevieron ni a presentar una opción de Gobierno, a lo que es en estos momentos su discurso. Han pasado a 6 diputados en estos momentos frente a los 36 que obtuvieron en las anteriores elecciones. Y para que se hagan una idea, el partido que encabeza la coalición que gobierna ahora mismo allí, lo hace con 33 disputados. Vamos, para estar muy pero que muy frustrado. Pero claro, el PP sólo tiene 3 diputados en el parlamento catalán y, encima, Vox ya suma 11. Por tanto, ni les gustan a los catalanes ni a ellos lo que huela a Cataluña.

Ahora si quieren hablamos del caso de la sentencia que obliga a una comunidad a impartir un 25% de clases en Castellano, un derecho constitucional, pero que sólo pide un 1%, si llega, de padres de los niños que componen la comunidad escolar en esa autonomía, pero sería jugar con la inteligencia emocional del lector y no estamos para eso.

Seamos si no inteligentes, sensatos con las emociones que nos llevan a realizar determinadas afirmaciones. Lo digo por nuestra salud mental.

Cataluña como pagafantas
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