miércoles. 06.07.2022

Andalucía huele a rebelión

Javier Salvador, teleprensa.com
Javier Salvador, teleprensa.com

El personal sanitario se echa a la calle porque entiende que la Junta de Andalucía les está tomando el pelo en sus reivindicaciones salariales después de aplaudirles desde los balcones durante la pandemia. Las universidades están en pie de guerra porque se ha atacado directamente al modelo de financiación con un sistema de reparto en el que la igualdad de todas las provincias decae. Y lo hace hasta el punto de que en territorios como Jaén la sociedad en su conjunto planta cara porque no está dispuesta a que se les menos precie. En Huelva, y esto es muy preocupante porque esa práctica puede extenderse a otros territorios, las principales empresas comercializadoras de sus productos como Aldi, Asda, EDEKA, Lidl, Migros, Sainsbury's y Tesco, han advertido de que no van a ser cómplices ni mirar hacia otro lado si el Gobierno de la Junta de Andalucía de Juan Manuel Moreno (PP) pacta  con Vox para legalizar los pozos ilegales de Doñana, y advierten de las graves consecuencias que ello tendría. Es decir, haz lo que quieras en tu casa, pero cuidado, que si lo que tú haces daña mi recuperación de marca por comprarte productos, directamente dejo de comprarte. El toque de atención ha sido tan concreto, serio e inusual, que las empresas productoras de fresa se han desligado del movimiento defendido por PP y Vox con la incomparecencia del casi extinguido partido Ciudadanos.

Sanidad, universidades y agricultura, son tres pilares fundamentales en una Andalucía a la que ha costado mucho remontar posiciones en su histórica descompensación de renta per cápita respecto al resto de comunidades. Vivimos del turismo y la agricultura principalmente, y si nos fijamos un poco en la carta que mandaron al presidente de la Junta Aldi, Asda, EDEKA, Lidl, Migros, Sainsbury's y Tesco, entre otros muchos porque no son los únicos que la suscriben, lo que advierten es que no van a participar de los pactos que hagan con Vox para mantener su modelo de gobernabilidad, porque no van a permitir que el daño reputacional les afecte a ellos. Y no, no se trata de una crisis medioambiental que se circunscriba a Doñana o a la legalización de 1.900 hectáreas ilegales y que, por tanto, obtienen agua al margen de ley. Esto se pone serio y va mucho más allá.

Ya hemos visto que los consultorios médicos se cierran sin complejo alguno, y ahora cabe preguntarse si el nuevo modelo de financiación que proponen para las universidades repercutirá en el coste de matrículas o en las becas que se disfrutan en esta comunidad, si la idea es que estudiar una carrera sea caro para así volver a un modelo de clases en el que sólo unos pocos puedan iniciar su andanza profesional con una base que queramos o no es una garantía. Y claro, no olvidemos algo, a menos formación intelectual que tiene una persona más fácil es que termine cantando el cara al sol, y más manejable es para esos pocos que siempre ganan dinero.

Todo ello es el caldo de cultivo de una rebelión que puede causar mucho más daño del que nos creemos, porque la siguiente víctima de una sociedad en pie de guerra es su sector turístico, y si alguno no lo cree, que sencillamente pregunte a algún amigo catalán,  que le cuenten lo que les ha costado remontar de los populismos nacionalistas que no condujeron a ninguna parte y eso que ellos, al menos, tienen un modelo económico industrial, muy asentado y con servicios públicos que difieren mucho de lo que aún se tiene en Andalucía. Valgan las comunicaciones, las conexiones por ferrocarril, como un mínimo ejemplo.

¿De verdad creen que estamos para experimentos?

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