Bulos
Elena Torres teleprensa.es
¿De dónde vienen?, ¿a quién benefician?. De ellos sólo se conocen a quien perjudica pero en torno a ellos hay toda una serie de interrogantes.
Las últimas colas de inmigrantes vividas a las puertas de Correos no vienen sino a confirmar lo canalla que se puede llegar a ser con las personas. Que alguien corriera la voz de que la forma de conseguir un permiso de trabajo y residencia es mandando no se qué papeles al ¿Ministerio de Trabajo?, ¿Oficina de Extranjería?, ¿Subdelegación?…, -la confusión era tanta, y el problema del lenguaje tampoco ayuda, que cada periodista recibió una contestación distinta de las distintas personas que con paciencia aguardaban su turno-, no es más que una canallada. La paradoja es que en un momento, apenas dos horas, se concentraron quinientos indocumentados que quedaron a la “intemperie” de algún desaprensivo.
Pregunto qué sentido tiene marear al personal de esta manera y la respuesta que recibo es que tal vez alguien esté ganando dinero con esto. Pero, salvo que se les haya vendido un papel ilegal a precio de oro, que eso tampoco, en principio, se ha comprobado, no acierto a comprender dónde esta el negocio de esta miseria.
Entiendo que uno se deje engañar una y mil veces por aferrarse al sueño de poder circular con la comodidad que te dan los papeles en una ciudad a la que te has dirigido después de mucha inversión económica y también humana, -como alguien me decía todos los años jugamos a la lotería y nunca toca-, pero a estas alturas, parece que ya deberíamos haber articulado unas vías de comunicación.
Sospecho que ni Almería Acoge, ni la Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes ni las que sucesivamente y posteriormente se han ido creando y que se supone representan, en unos casos, y ayudan, en otros, a estas personas son interlocutores fiables para ellos. De la Administración, parece claro, o no confían o no la entienden, porque sino a estas alturas, -nadie me quita de la cabeza que muchos de los que ayer guardaban cola lo habrán hecho con anterioridad ante otro falso rumor-, se dirigirían a ella para corroborar si ha aparecido una nueva normativa, disposición o forma de hacer las cosas… En este punto se hace urgente buscar un hilo de comunicación, porque resulta a estas alturas un tanto sangrante seguir viviendo escenas como la de ayer.
De los bulos, lo que sí tengo claro es que actúan sobre un sujeto vulnerable y lo hacen polvo, pero no tengo claro que siempre se muevan por una cuestión económica. Así, he escuchado en esta ciudad bulos sobre embarazos, cuyo padre no es quien dice ser; se han inventado amantes a personas por el mero hecho de tener una estrecha relación… Y, en estos casos, ¿dónde está la remuneración económica?. Pues yo creo que no existe tal sino que se trata más bien de buscar la desestabilización.
Siguiendo este hilo argumental, me pregunto si detrás de los bulos que sufre el inmigrante no existe un querer dejar en mal lugar a alguna que otra administración y entonces sigo preguntándome, ¿a quién benefician?
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