Navidad

Javier Salvador Grupo teleprensa.es

Creo que fue un predicador, lo he leído en algún lugar pero no recuerdo donde exactamente, aunque lo tengo en la yema de los dedos,- que algo así como tenerlo en la punta de la lengua pero en versión escrita-, quien dijo eso de que la Navidad agita una varita mágica sobre el mundo, y por eso, todo es más suave y más hermoso. Pero creo que no es cierto, aunque antaño lo pudiese ser. Y me explico. Como verán todos ustedes, desde hace aproximadamente unos tres o cuatro días el nivel de la información, de la confrontación política, el escándalo, baja estrepitosamente porque nadie quiere meterse en camisas de once varas unos días antes de pillarse las vacaciones. Puede que este año existan algunas variaciones por eso de que estamos en pleno periodo electoral para las municipales y los candidatos del PP y PSOE deberían dejarse ver estas fiestas en casi todo lo cultural y fotográfico que suceda, pero permítanme que dude de ello, porque son humanos y, además de tener como todos el gen del escaqueo bien desarrollado, puede que sea el último respiro serio antes de la noche electoral.

La Navidad, por otro lado, es un espacio de tiempo especialmente efectivo para lo reivindicativo. Les cuento. ¿Cuándo creen ustedes que una protesta vecinal por el botellódromo puede tener mayor efecto mediático?. Pues en estas fechas, está claro, porque no tendremos a Cervantes, concejal de IU, poniendo a parir a Megino, concejal de GIAL, más aún cuando ambos luchan por los votos de las minorías y convertirse en la llave de la construcción, bueno del gobierno del Ayuntamiento que normalmente se traduce en la concejalía de urbanismo.

Me imagino que también bajará el ritmo de visitas que Luis Rogelio Rodríguez y José Antonio Amate, PP y PSOE respectivamente, tienen programado en sus agendas. Porque no me dirán los presidentes de las asociaciones de vecinos que no se sienten como peces en el agua con tanta visita importante en los últimos meses. Y lo que nos queda. A este ritmo, en tres meses, vamos a ser la capital con mayor número de centros de mayores y otras chirigotas comprometidas de toda España o lo que quede de ésta en su antigua realidad nacional.

Esta Navidad va a ser de datos. Cuentos como ese de hemos invertido treinta millones en el deporte,-habrá que ver si los han pagado-, mientras los pequeños empresarios de los gimnasios andan encabronados con el Ayuntamiento porque por arte de magia les ha salido un competidor institucional que ha tirado los precios de sus servicios por los suelos. Aunque más bien ofrecían unos servicios a bajo precio y al final se quita lo de los servicios y dejan solo lo del precio. Pero de eso ya hablaremos y dentro de poco, que será un asuntillo que traerá cola y nuevos escándalos.

La Navidad, esas fechas en las que el turrón debe ser el centro de nuestra existencia diaria será tranquila, siempre y cuando quitemos del panorama informativo las cosas que nos contarán las organizaciones ecologistas, que con esto del tiempo libre afilan el lápiz de lo lindo y seguro que sabremos de alguna que otra nueva situación escandalosa, y sólo nos salvará el día de la Lotería, que aunque no nos deje el gordo,- pero quien sabe si el calvo del anuncio nos gafaba a nosotros- seguro que nos proporcionará algún pellizco importante y con ello un par de días de feliz información centrada en los agraciados.

Llega la Navidad y nos toca empezar con el recuento de las informaciones de lo sucedido a lo largo del año. Un amigo me decía que el resumen del año podría tener como portada un ladrillo en caída libre sobre la cabeza de algunos políticos de la provincia. Igual tiene razón y quizás nos comamos este año el turrón con un cierto regusto a corrupción, pero no es nada comparado con las cosas que nos vamos a encontrar a la vuelta de las vacaciones. Y no nos engañemos, la semana que viene, entre comidas y cenas de navidad, los niños vestidos de pastorcillos y los villancicos sonando en las calles, ya no cuenta casi para nadie. Quiero decir, que esto se acaba, o más bien, que este año nos lo hemos pulido.

Así que no queda otra cosa que desearles a todos ustedes una Feliz Navidad, unas buenas vacaciones y agradecerles a todos el hecho de que desde el pasado nueve de enero, día que editábamos el primer editorial de Diario Digital, titulado “Desde la Libertad”, han pasado por estas páginas electrónicas que forman un pequeño reducto del periodismo independiente más de 15.189.714 de navegantes, lectores, personas o curiosos. Gracias y Feliz Navidad.

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