Amat, quítame la multa

Javier Salvador, teleprensa.es

Imagino que la Operación Gran Plaza ha tenido que ser espectacularmente rentable para Gabriel Amat en lo económico, y no lo digo por lo que ganase personalmente con los terrenos, que sé en el fondo de mi corazón que no fue nada y que todo lo que hay por ahí rondando serán falsedades que no tienen otro objetivo que enmierdar la imagen de tan honrado alcalde, lo de ganar lo digo por el bien que le ha hecho a su pueblo con el centro comercial. Ahora bien, ha tenido que ser la pera, porque aguantar la losa de un centro que se abrió sin licencia, que estuvo a punto de cerrarse de no ser por Carlos Herrera, que hizo allí un programa de radio en directo y lo arregló todo, -él junto a Tomás Olivo que compareció en los juzgados de Almería no por el caso Malaya, sino para argumentar la imposibilidad de cumplir una sentencia del TSJA-, hubiese dañado irreparablemente la imagen del pueblo. Vamos, que no, al final no sucedió así.

Pero ahora, a unos pocos días de un congreso provincial en el que Gabriel Amat será investido, - que no embestido pese a que muchos lo vean más apropiado-, presidente por segunda vez del PP, no tienen que sonar muy bien en Madrid estas cosas, sobre todo cuando ya no se sabe quiénes del grupo parlamentario del PP están de un lado o de otro y quiénes juegan a las dos bandas.

Pero olvidándonos del PP, y que el alcalde seguro que utiliza un teléfono con cargo al Ayuntamiento, y aunque sea suyo particular me da igual, no estaría de más que se pudiese comprobar si el hijo de Tomás Olivo le llamó o no hace un par de fines de semana para decirle que dos agentes de la Policía Local le estaban multando.

Sería igualmente interesante que diga públicamente si aconsejó al joven dueño de Gran Plaza y de todos sus aparcamientos, denunciar a dos agentes de la Policía Local que multaban un coche aparcado en zona de minusválidos.

Por higiene es apropiado conocer si dependiendo del coche que calces tienes derecho o no a aparcar en cualquier lado o si esto de los privilegios vienen por tener un padre famoso que sale en las revistas, una veces en fiestas y otras entrando en el talego.

Lo del chaval es lo menos importante, porque supongo que un calentón cuando no se tienen problemas lo pilla cualquiera y hasta se crece aunque sea una discusión contra la Policía, pero resulta que en este país llamado España y hasta donde yo conozco Roquetas de Mar forma parte de él, ese tipo de cosas, como amenazar, resistirse y todo eso son ilegales y a cualquier mortal le cuesta un viaje al cuartelillo.

Lo más llamativo del caso, del último escándalo que conocemos de la Roquetas de Mar que Gabriel Amat deja de herencia, es que encima serán los agentes quienes pagarán el pato, a los que se les perseguirá y los que por el momento han sido denunciados por el propio Olivo junior, cuando mira por donde la jueza que vio la denuncia de los policías estimó que había defectos de forma en el atestado.

Para que nadie se preocupe mucho del asunto, la prueba que no tiene defecto alguno de forma la ponemos nosotros hoy en portada. Es la foto del hijo de Tomás Olivo ocupando la plaza de un minusválido en el aparcamiento del Centro Comercial Gran Plaza. Cuando lo más normal es que hubiese quitado el coche y lo hubiese bajado al aparcamiento subterráneo, él no, tenía que decir que eso era suyo, que los polis no pintaban nada y que se les iba a caer el uniforme a cachos cuando se enterase su padre.

Lo de tirar de móvil para llamar al alcalde directamente y presentar la queja, es ya demasiado heavy para cualquiera, sea Roquetas de Mar o Santa Catalina del Pirineo, pero igual así se estilaba en Marbella.

Pero aquí no. Aquí se respetan las cosas, se tiene educación y se pide perdón, que es lo que debería hacer el susodicho, decir que todo fue un calentón y que no llamó al alcalde, que fue un farol, porque de no ser así yo sé de uno que debería plantearse hoy mismo renunciar a su investidura por embestida de última hora.

También hay otra opción. Le damos a todas las personas que han sido multadas en Gran Plaza por aparcar en zona de minusválidos de manera indebida el telefóno del primer edil y que le llamen para decirle eso de ¡Amat, quítame la multa!