Y... ¡No!
Javier Salvador teleprensa.es
Mira por donde El Toyo no va a ser sólo objeto de preocupación del equipo de Gobierno,- digo esto porque nadie sabe realmente el tiempo que durará en explotar la majestuosa pantomima-, también nos va a servir para que la oposición se grite en los plenos. Ocurría ayer, cuando Diego Cervantes, el caballero de la triste figura en la política municipal de Almería, que lleva más años solo y hundido que el vapor de Cabo de Gata, se empeñaba en poner una “y” a una moción del PSOE.
El viejo profesor de la Universidad de Almería, en uno de sus achaques de constante insistencia insustancial sacó de su casillas al líder, -por denominarlo de alguna manera-, del PSOE en el cabildo capitalino. Se puso tan pesado que le soltó un sonoro ¡no!, que será el inicio de una separación en una pareja de hecho en la que el edil de IU quería ser la jovencita complaciente, pero el PSOE entendió que eso de ser complaciente está bien, pero querer opinar y ponerse pesado es motivo de separación. Vamos, que lo calló y el otro, enfadado, se abstuvo en una votación que de antemano se sabía que no llegaría a ninguna parte.
Se vota, que se me olvidaba contarlo, un idea de los socialistas respecto al destino final que debe tener el dinero recaudado en la venta de terrenos de la inigualable, vital, bien conservada y aprovechada urbanización de El Toyo. Eso que hay al otro lado del aeropuerto con un hospital, un colegio, unos cuantos hoteles, un campo de golf y 0,008 habitantes por metro cuadrado.
La idea de los zapateristas, bueno de los socialistas porque ya no se puede decir eso de zapateristas en Almería, ahora hay que discernir entre soleristas o seguidores de su secretario general en Almería, Martín Soler, y amatistas, que son los seguidores del ex guerrista, ex secretario provincial del PSOE… etc. Mira por donde, una piedra semipreciosa más dura que el cuarzo normal y que se pone morada por naturaleza. Bueno pues a lo que iba, los del Psoe quieren que el dinero se destine a la construcción de unas 4.000 viviendas. Las cuentas las han hecho algunos de los componentes del grupo y, sinceramente y fuera de bromas, hay dos en esas filas que haciendo números y programando urbanismo son verdaderas joyas, la pena es que estén en la oposición. Es decir, que si esos dos dicen que es posible yo me lo creo.
La idea no es mala, todo lo contrario. La ley les apoya pues el dinero tiene que tener un uso específico al obtenerse de la venta de suelo municipal. Dicen que, además, habría de sobra para arreglar el casco histórico y dotar a esta ciudad de una zona de referencia, zona de la que aún carece y, la verdad, no nos apetece esperar a la ciudad de la cultura que dice el alcalde que construirá en unos 10 años. No sé si dijo diez o cien, pero eso es lo de menos.
Lo importante, la medida real, la buena, la que interesa a los almerienses, es la de 4.000 viviendas para jóvenes. Eso no termina con el problema, pero soluciona buena parte del mismo. Entre otras cosas así terminamos con el circo del alcalde dándole vueltas al bombo para ver quien es el chaval que hoy se convierte en un chico feliz gracias a la mano que toca las bolas, bueno que las agarra.
4.000 viviendas para jóvenes es una moción que ayer el Partido Popular de Almería rechazó en el pleno de la ciudad.
4.000 viviendas para jóvenes es un idea de consenso, porque todos, hasta los ciudadanos estarían conformes con el destino de ese dinero a ese particular y, además, despejaría dudas sobre el final o destino de esos euros que se administran desde el Ayuntamiento de Almería.
Ahora bien, Amate tiene una jugada en la mano, un as que debe usar. Bueno, primero debe reconciliarse con Cervantes porque las izquierdas divididas hacen más fuertes a la derechas, que suelen ser más tradicionales y compactas. Pero inmediatamente después debe dejarse ya del buen rollito con el alcalde y decirle cara a cara que si quiere su apoyo para mover en Madrid el soterramiento del ferrocarril que trague con las 4.000 viviendas. Y si dice que no, que viaje a Madrid solo.