Abierta la veda Bogaris
Javier Salvador, @jsalvadortp
Almería no deja de sorprenderme por el orden en el que suceden las cosas. Por ejemplo, me sorprende que las causas que tienen que ver con Albox corran como la pólvora para intentar derrocar un gobierno de mayoría absoluta, mientras que las obras cuya ejecución firmó la Diputación Provincial cuando ya estaban más que hechas en Olula del Río sigan en el limbo. La distancia que recorren ambos casos es abismal, pero entre ambos pueblos sólo hay 17 kilómetros. Pero si esto les sorprende hagan acopio de fuerzas para poder agarrarse a las sillas porque septiembre viene cargado de novedades, historias que nos harán sacudir la cabeza de un lado a otro para expresar nuestro asombro ante lo que no tendremos palabras para definir, pero nos cansaremos de escuchar y leer, sólo en algunos lugares, la palabra Bogaris.
El proyecto de gran superficie situado bajo Torrcárdenas, a pocos metros del Centro Comercial Mediterráneo, se llevará el protagonismo no sólo por la operación de compra de terrenos que el promotor ha realizado para quitarse demandantes de enmedio, sino porque una vez en la vida parece que con el dinero no valdrá para parar a todo el mundo.
Los técnicos municipales empezarán a declarar en el juzgado por el que se cree que puede destaparse como el gran caso que hará caer a la vieja guardia política y eso, sobre todo, porque parece que al nuevo equipo de gobierno le trae bastante al fresco lo que pueda suceder con las decisiones que tomó en su día el ahora aforado y senador Luis Rogelio Rodríguez junto a su inseparable Pablo Venzal, al frente de Urbanismo entonces, y ahora también aforado parlamentario andaluz. Sería curioso que una vendetta interna sacase a la luz años de sombras.
Si hace unos meses una facción intentaba por todos los medios que alguien pidiese las cuentas del alcalde de la ciudad para acudir a finales futboleras, ahora a otros se les van a atragantar unos años después los margaritas que se tomaron en el Caribe.
Pero al margen de las peleas entre unos y otros lo que necesita saber el almeriense es si es cierto que la superficie construida, o más bien que se pretende construir, se ha aumentado en un 92,8% o si todos servicios que se contemplaban en el convenio urbanístico, como la conexión de la Avenida de Torrecárdenas con la Autovía de Viator, deberían estar hechos antes de nada. Habrá que saber si las 550 viviendas de protección oficial compensatorias debían estar hechas antes o después y, mucho más importante si la autorización ambiental de la Junta obtenida en su momento para una proyecto que creo era de algo más de 3,5 millones de euros vale igual para otro de unos 48 millones, que es por donde anda ahora la broma. Y a eso hay que sumar los muchos millones que ha costado comprar a los propietarios ninguneados hasta ahora y cómo lo recuperará el promotor, porque aunque para eso tienen que llevar a cabo la obra reharán los números, que no quepa duda.
Aquí es donde está el problema, porque todas las prisas que se dieron Comendador y Venzal para dejar finiquitado el asunto Bogaris ahora parece que irá aún más para largo, y si es cierto que la fiscalía ha empezado a citar a los funcionarios implicados, aún se complicará más.
Pero una vez abierta la veda Bogaris ¿será otro Mesón Gitano en el que un grupo de funcionarios se comerá el marrón? ¿Habrá de verdad responsabilidades penales, políticas y sociales?
Soy de los que opinan que por un camino debe ir la justicia, pero por otro la opinión pública y hace falta que salga todo, que se sepa todo, para que cada cual pueda sacar, también, sus propias conclusiones.
Septiembre viene caliente, pero no deja de sorprenderme el orden en el que suceden las cosas en Almería. El Mesón Gitano se hizo entre escuchas policiales y el centro de Bogaris va camino de no pasar de la primera piedra.