jueves. 04.06.2026

El Caso Olula denunciado por la fiscalía de Almería es uno de los muchos que tienen a Gabriel Amat involucrado en sumarios judiciales

J. SALVADOR.- El presidente  en funciones Mariano Rajoy llega a Almería con la caravana de campaña del Partido Popular. Lamentablemente no lo hace en tren de alta velocidad, porque sencillamente aquí no llega, pero el morbo de la visita se centra en saber si el candidato dirá eso de “yo te quiero Gabriel, coño, te quiero” como ya lo hizo en su momento con el detenido presidente de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus, pero esta vez dirigidas al presidente del PP en la provincia almeriense, de la Diputación Provincial y alcalde de Roquetas. Si lo hace será la señal de que al anciano político almeriense le queda poco.

Rajoy viene porque, sencillamente, Rafael Hernando está en un momento dulce de su carrera política, cercano al actual presidente y en una posición cómoda de cara a lo que pueda pasar a partir del 26J. El portavoz del grupo parlamentario popular es de los pocos que ha conseguido recuperar el cariño de la dirección después de su aproximación a los disidentes del ya histórico congreso de los populares en Valencia. Eso ya es agua pasada, pero le sitúa cerca de los que puedan surgir en el seno del partido si los populares pasan a la oposición como es más que probable.

Pero la visita de Rajoy no es cómoda. Sabe que su ejecutivo es el causante de que la alta velocidad aún no llegue a provincia de Almería. Crisis, contención de gasto o sencillamente no invertir en aquellos lugares en los que sabían que de todas formas seguían ganando, para centrar la inversión allí donde iban mas flojos, ha dejado a los populares en una posición delicada pese a que la encuesta del CIS les favorece, aunque claro, también lo hacía en la de diciembre y perdieron dos diputados. Pero las cuentas son las que se hacen el 26J por la noche.

Dejando a un lado las encuestas y la campaña en si, Mariano Rajoy tiene la patata caliente de Gabriel Amat encima de la mesa. Un presidente de su partido, alcalde de un pueblo y presidente de la Diputación sobre el que hay una macroinvestigación a raíz de las más de 100 empresas con las que se le vincula. Hablamos del alcalde que compraba coches para el Ayuntamiento en el concesionario de su propiedad. El mismo que instalaba gps a las palmeras por medio de un concurso que ganó la empresa de su yerno y que tenía una televisión a la que premiaba con publicidad institucional de su cortijo, perdón consistorio. Y sólo estas tres, dirigidas siempre por el yernísimo del alcalde. Luego vienen hijas, esposa, primos, suegros...

Roquetas de Mar, el municipio donde Rajoy viene a pedir el voto para el PP está plagado de edificios que multiplicaron la edificabilidad cambiado su configuración a apartamentos turísticos y abandonando esa vía una vez que el edificio estaba construido. Inmuebles ilegales que los juzgados o el consejo consultivo de Andalucía entre otros marcaron como fuera de la ley y que forman parte de un modus operandi que algún día terminará estallando. Lo reconozcan o no, la suma de sentencias individuales terminará por convertirse en un verdadero problema.

En la diputación de Almería Amat y su sombra, Javier Aureliano García, se han creído tan por encima del bien y del mal que han sido capaces, sin despeinarse, de firmar contratos de obras públicas cuando estas ya llevaban meses hechas. Certificados falsos, empresas que ya sabían que eran ellas adjudicatarias y hacían los trabajos cuando no había terminado el proceso de concurso... Pero en ese caso concreto, el de Olula del Río, convirtieron en cómplice del escándalo al mismísimo Mariano Rajoy mandándole de paseo con el alcalde del pueblo origen del problema.

Gabriel Amat cumple el perfil de los también populares Carlos Fabra de Castellón, Joaquín Ripoll de Alicante, Alfonso Rus en Valencia, además de los de Baltar de Ourense o Marcos Rodríguez de León. La tormenta perfecta de ser alcalde, presidente del partido y de la diputación provincial, y que Rajoy te diga en un mitin que “te quiere, coño” está a punto de producirse en Almería y esa puede ser la mayor aportación que haga a esta provincia tras cuatro años negándole la alta velocidad.

Que no pida perdón por dejarnos sin tren, pero que le diga eso de “Gabriel te quiero, coño”, que al menos nos quita un peso de encima.

Cuaderno de Bitácora: ¿Dirá Rajoy que quiere a Gabriel Amat?
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