sábado. 02.03.2024

ALMERÍA.- “Espero volver a estar nuevamente con vosotros, me habéis hecho sentir como uno más”. Son las palabras que pronunció el obispo de Almería, Antonio Gómez Cantero, al concluir este fin de semana en el cual la Hermandad del Rocío almeriense ha celebrado su XXX Camino Joven a la Aldea. Un camino que arrancó el viernes y que ha dejado muchos momentos para el recuerdo de los más de 100 participantes y muchas situaciones que ya quedan para los anales de la corporación rociera.

Sobre las diez y media de la noche del pasado 8 de septiembre llegó el autocar que transportó a los 75 niños y niñas que en este 2023 han querido emular a sus mayores y sentirse, por un fin de semana, peregrinos y rocieros. Tras instalarse en la casa de hermandad y después de escuchar las primeras explicaciones de los monitores, realizaron una visita por los principales monumentos y sitios emblemáticos de la Aldea. Durante el recorrido, coincidieron con la peregrinación de mujeres de la Hermandad del Rocío de Granada, celebrando un pequeño acto de convivencia entre ambas corporaciones que surgió, como suele ser habitual, sin quererlo en este “lugar tan mágico”. A la vuelta a la casa de hermandad celebraron una agradable noche de convivencia en el porche con cantes y bailes incluidos. La noche, apacible y muy amena de temperatura, permitió que tanto grandes como mayores disfrutasen con oraciones hecha música para Ella, la Virgen del Rocío.

La jornada del sábado comenzó temprano. A las seis y media de la mañana, el tamborilero oficial Miguel Ángel Plaza despertó a los jóvenes con el tradicional Toque del Alba, como ocurre en Romería o en la Peregrinación de noviembre. Tras el desayuno, el Grupo Joven y los monitores viajaron en autobús y distintos coches hasta la zona de ‘La Pará Rociera’ (El Pastorcito), lugar donde arrancó este año el XXX Camino Joven. El obispo de Almería, Antonio Gómez Cantero, fue el encargado de pronunciar unas palabras y hacer una pequeña oración antes de comenzar a caminar. A los pocos minutos de estos primeros compases, en el abrevadero habitual, tuvo lugar la primera parada para realizar, como marca la tradición, los bautizos rocieros de todos los jóvenes que acudieron por primera vez a la Aldea. Más de 30 bautizos se sucedieron antes de proseguir el camino hacia Ella, el principio y el fin de todo, como se suele decir en el “argot” rociero. Minutos antes de las doce del mediodía tuvo lugar otro ‘pará’ para tomar un aperitivo y refrigerarse. A las 12:00 horas se rezó en Ángelus. Nuevamente fue el obispo de la Diócesis el encargado de realizar el mismo antes todos los jóvenes y monitores. Apenas hora y media después, sobre las 13:30, toda la comitiva almeriense hizo su entrada en la Aldea. Tras recoger el guion de la juventud y la bandera almeriense, se dirigió hacia el Santuario para encontrarse ante la Paloma de Almonte. Rezos, plegarias, peticiones y mucha emoción se reflejaron en los rostros de jóvenes y mayores. El obispo, nuevamente, tuvo unas palabras de agradecimiento y de cercanía con toda la comitiva almeriense antes de cantar la Salve y realizar una foto ante las plantas de la Blanca Paloma. Todo el cortejo, tras abandonar el Santuario, partió hacia la casa de hermandad para almorzar. Al finalizar, hubo tiempo libre para descansar o disfrutar de la Aldea.

Ya por la tarde, las actividades prosiguieron con una gymkana rociera que organizaron, con mimo y dedicación, los responsables de juventud de la hermandad. Tras unas dos horas de pistas, juegos y fotografías, se dio por concluida la actividad con la cual adquirieron más conocimientos sobre El Rocío. Después de la cena tuvo lugar el rezo del Santo Rosario en el patio de la casa de hermandad con la participación del coro infantil, que amenizó los distintos misterios. Tras el mismo, la corporación quiso tener un detalle con el máximo mandatario de la curia almeriense, regalándole un poncho rociero que, como dice la tradición, es señal de que ya es “un rociero más”. Y es que, recordemos, el obispo ya estuvo con la hermandad capitalina el pasado mes de noviembre con motivo de su Peregrinación Extraordinaria prometiendo que volverá en próximas fechas. Un acto, sin duda, de agradecer por la corporación, y más aún a sabiendas de la apretada agenda de Monseñor. Los jóvenes siguieron disfrutando con la segunda noche de convivencia.

El domingo sonó la gaita y el tamboril de Miguel Ángel algo más tarde para que arrancar la jornada con el desayuno. Posteriormente se preparó el cortejo para acudir al Santuario de la Virgen del Rocío y celebrar la Santa Misa ante la Reina de las Marismas. La Eucaristía, como no, fue oficiada por Antonio Gómez Cantero y preparada, con todo detalle, por el vocal de Cultos, Miguel Revueltas. Los jóvenes disfrutaron de esta Santa Misa ante la Patrona almonteña con momentos mágicos y grabados para el recuerdo como el rezo de la Salve y los posteriores vivas. Al concluir, el cortejo partió nuevamente hacia la casa de hermandad para colocar nuevamente las insignias en la capilla como se realiza en noviembre o en cada Romería. Un exquisito arroz llenó los paladares de todos los jóvenes y monitores antes de emprender el camino de regreso hacia Almería. Pero antes, todos ellos pararon en el Santuario para despedirse, no por última vez, de la Blanca Paloma. Y es que la Reina de las Marismas siempre llama a sus hijos, en este caso de Almería, para que regresen a su encuentro. Llenos de fe y cargados de devoción rociera, la expedición almeriense llegó a la ciudad pasadas las diez de la noche para poner el punto y final a este XXX Camino Joven. El próximo 30 de septiembre, a las 19:30 horas, será la Eucaristía de Acción de Gracias por este formidable camino que ya queda en las retinas de todos los que participaron en él.

La corporación, por su parte, prepara ya también la próxima Peregrinación Extraordinaria a la Aldea que se celebrará los días 10, 11 y 12 de noviembre.

Almería vuelve a presentarse, de forma multitudinaria, en la Aldea de El Rocío
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