¿Y por qué debería la Universidad estar al servicio de la sociedad?

Jueves, 25 de Abril de 2019

¿Y por qué debería la Universidad estar al servicio de la sociedad?

21 de Enero de 2019 09:30h

Manuel López Muñoz, Catedrático de Filología Latina. UAL
Manuel López Muñoz, Catedrático de Filología Latina. UAL

Llevo ya demasiado tiempo oyendo que la Universidad tiene que estar al servicio de "la sociedad" y he decidido que ya tengo bastante de esta cantinela que se repite como un mantrasin pararse a pensar sus consecuencias. La Universidad no está al servicio de nadie y tampoco sus profesionales. Estar al servicio de "la sociedad" significa obedecer sus órdenes, estar siempre en espera de que alguien nos diga qué debemos hacer, cuándo y cómo. No lo acepto. No soy siervo de nadie o, dicho en latín, “non serviam”.

La Universidad es un motor intelectual. Nuestro trabajo consiste en analizar la realidad y proponer campos de estudio que guarden relación con ella, sea investigando o formando, porque ambas son tareas propias y necesarias. En una Universidad al servicio de "la sociedad", solo podríamos estudiar y enseñar lo que se nos ordenara y dejaríamos de ser un motor de desarrollo para convertirnos en un triste engranaje. El profesorado universitario tiene como misión formar y formarse, enseñar y aprender, enseñar a pensar y hacerse preguntas en libertad. Obedecer los dictados de "la sociedad" es castrar nuestro potencial y limitar nuestra tarea a lo que hay en vez de a lo que podría haber.

La sociedad… ¿De qué sociedad hablamos? La sociedad es una confluencia de intereses divergentes y muchas veces contradictorios. Si una parte de “la sociedad" definiera como prioridad, por ejemplo, idear nuevas armas y otra parte idear formas de acabar con ellas, ¿a cuál deberíamos servir? ¿A ambas o a una sola? Que se nos considere "al servicio de" nos podría llevar a tener solo los estudios que quiera una parte de la sociedad o a investigar solo aquello que le interese a la parte de la sociedad con capacidad para imponerse, o sea, a la buena sociedad. Frente a esto, yo digo que no estoy al servicio de la sociedad porque, siendo como soy parte de ella, no puedo ser a la vez siervo y amo. Nuestros presupuestos son, sin duda alguna, públicos y están para que cumplamos con nuestra función, que es la de ofrecer y desarrollar el servicio público de la Educación Superior. Si Galileo, Newton o Pasteur hubieran estado al servicio de la sociedad, quizá no habrían podido dedicarse a sus estudios. Habríamos ganado grandes teólogos, seguramente, pero habríamos perdido su capacidad de cambiar el mundo.

En estos 25 años de Universidad de Almería que ahora se celebran con oropel y alharaca, hemos formado a decenas de miles de personas, hemos producido millones y millones en inversión local, hemos recibido millones y millones en fondos de investigación. Y seguimos haciendo el trabajo para el que estamos: formar, investigar, proponer y abrir nuevos campos en el conocimiento. No podríamos si estuviéramos constreñidos a obedecer a "la sociedad". No. Esto lo hacemos porque somos parte de la sociedad, porque creemos en nuestro trabajo y porque tenemos libertad para desarrollarlo dentro de los límites que nos imponen las dotaciones presupuestarias, las decisiones de los órganos de control y nuestras propias capacidades.

Así que, no, ni por asomo estamos al servicio de la sociedad. Somos parte de ella y tenemos todo el derecho a reclamar que se nos trate como a iguales: no somos siervos de nadie ni esclavos de intereses ajenos. Somos la Universidad de Almería, prestamos un servicio público del que rendimos cuentas, formamos personas libres, no somos superiores a nadie ni tampoco tenemos que obedecer las consignas de nadie que nos considere inferiores, esto es, a su servicio. 

Dejemos ya de repetir consignas vacías y propongamos ideas consistentes: eso es hacer Universidad. 

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