Y Cantoria qué

Domingo, 20 de Octubre de 2019

Y Cantoria qué

07 de Octubre de 2019 13:20h

Puri Sánchez, Alcaldesa de Cantoria
Puri Sánchez, Alcaldesa de Cantoria

Cantoria ha sido uno de esos pueblos muy afectados por las lluvias torrenciales. Cierto es que nuestro riesgo es quizás más evidente por dos motivos fundamentales que, ahora, pasan una factura que empezarán a arrojarse unos y otros para ver quién la paga.

La primera razón, fuera aparte del maltrato al que estamos sometiendo a nuestro medioambiente, es sencillamente ese urbanismo desaforado que durante años se llevó a cabo de manera totalmente anárquica y que llevó a la construcción de núcleos de población cada vez más dispersos sin que se les dotase de ninguna infraestructura pública. Obviamente ahora nos enteramos más de las cosas, de las situaciones de incomunicación, porque son decenas de familias o centenares de viviendas las afectadas, cuando antes eran unas pocas y no había redes sociales por las que viralizar los desperfectos sufridos.

La segunda y más importante aún es la constante y negligente planificación de grandes infraestructuras. Por ejemplo, en mi pueblo, Cantoria, no hay posibilidad alguna de entender cómo se permitió la construcción de nuevos asentamientos a uno y otro lado del río Almanzora, si antes de ello no se construyeron puentes que permitiesen llevar a gente y sistemas generales fuera del alcance de las aguas, a salvo de las furiosas riadas que cada vez que se producen se llevan por delante los precarios caminos asfaltados o redes enterradas que nos podemos permitir los ayuntamientos pequeños. Claro, eran ilegales, pero si ahora son legales ¿quién responde por ese déficit en infraestructura, quienes las legalizan o quienes las construyeron?

También es terrible que sabiendo que hay lugares como Cantoria, en los que el cauce del río Almanzora se convierte en una sucesión de eses con recovecos que lanzan ferozmente millones de litros de agua de lluvia a una endiablada velocidad, no se articulen planes de canalización progresiva del cauce, entre otras cosas para poder preservar parte de esas aguas en zonas estancas que nos ayuden a aprovechar aquello por lo que tanto lloramos durante las sequías. Ahora bien, hablamos de Almería, y no podemos olvidar que ésta es la tierra en la que tenemos un pantano, el de Cuevas, que en sus mejores casos llega como este año al 15% de su capacidad con poco más de 25 hectómetros cúbicos. Claro que también somos la provincia en la que una riada no tan grande como esta última, pero parecida, se llevó por delante las tomas de la desaladora construida junto a Palomares. Es decir, que tenemos historia y solera en grandes infraestructuras que no han brillado por su operatividad, pero sin embargo no conseguimos que se preste atención a los pequeños pueblos en los que con menos del 5% de lo gastado en obras tan faraónicas como ociosas, tendríamos solucionado un problema que se ha convertido en recurrente.

El otro día me preguntaba un periodista si estaba molesta por el hecho de que la Junta de Andalucía del PP obviase a Cantoria en su relación de términos municipales afectados por las lluvias, y claro que si lo estoy, pero me enfurece aún más que seamos conscientes de que lo anunciado desde Sevilla son meros parches para situación puntual, mientras los riesgos reales, los problemas de verdad, siguen sin tener el más mínimo atisbo de solución.

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