Un casco para ir a Torrecárdenas

Jueves, 13 de Diciembre de 2018

Un casco para ir a Torrecárdenas

26 de Noviembre de 2018 20:50h

Javier A. Salvador, teleprensa.com
Javier A. Salvador, teleprensa.com

Sólo puede pasar en Almería, pero en una Almería hasta ahora desconocida, irresponsable, ajena a la gente, en la que importa más el beneficio que el bienestar y en la que ni Ayuntamiento, juzgados ni nadie es capaz de poner limitaciones a un caso que va camino de convertirse en una cicatriz que se quedará para toda la vida. Ya son dos los accidentes ocurridos en el Centro Comercial Torrecárdenas, tres heridos, que pueden ser leves y hasta menos graves que un atropello en un aparcamiento o un resbalón en cualquier calle, pero el hecho incontestable es que estos tres se podrían haber evitado, como al mismo tiempo podrían haber sido de extrema gravedad.

El domingo el 112, la central de emergencias de Andalucía avisó de la caída de una chapa metálica sobre dos mujeres, una de 41 y otra de 25 años. No fueron lesiones graves y casi con toda seguridad se las dio de alta el mismo domingo, algo que a esta hora aún trato de confirmar, pero aún así, conociendo como es Almería y lo que el viento es capaz de hacer, no me entra en la cabeza el empecinamiento del Ayuntamiento de Almería por abrir a toda costa el Centro Comercial Torrecárdenas. Ya podrián haber regalado cascos de protección para la inauguración con la misma alegría y generosidad con la que hace unas semanas obsequiaban con banderas o ponían alfombras rojas para despoblar los comercios del centro de la ciudad.

Es absolutamente inconcebible que suceda en un servicio de Urbanismo bajo sospecha en los últimos años, en el que hasta ha sido detenido por la Policía Nacional uno de los agentes de la Policía Local adscritos al servicio del concejal Miguel Ángel Castellón, por presuntos chanchullos en la gestión del ruido de los pubs de la ciudad. Pero lo más preocupante de todo es que el mismo concejal debería ser el primero en poner todas las cautelas posibles porque él mismo está imputado o investigado judicialmente por el caso Olula, esa localidad también gobernada por el PP en el que el alcalde adjudicaba millonarios contratos de iluminación pública, pero a toda vista con muy pocas luces, o por construir obras públicas antes incluso de que se firmase el resultado final de los concursos de adjudicación.

Esto está sucediendo en Almería capital, donde no hace mucho un pobre empresario denunciaba que el Ayuntamiento de la capital que gobierna Ramón Fernández Pacheco le había invitado a concursar para ejecutar una instalación eléctrica en El Toyo, pero al inspeccionar la tarea para presentar presupuesto descubrió que ya estaba realizada.

No sabemos cuantas gotas caben en el vaso de los almerienses, pero deben de ser muchas, como también empiezo a pensar que tendremos que entender como normal ir a comprar zapatos armados de casco de protección, porque está claro que eso de visitar el Centro Comercial Torrecárdenas va camino de convertirse en un ejercicio no exento de riesgo.

También puedo entender que no exista acción judicial de oficio en un caso como el de Torrecárdenas por parte del tercer poder del Estado, el judicial, porque si el supuesto cuarto poder, los medios de comunicación, tampoco lo cuentan no vaya a ser que se pierda la cuenta de publicidad de esta Navidad, es entendible que los primeros no quieran ni darse por enterados.

En esta Almería nuestra el centro comercial Gran Plaza de Roquetas se construyó ilegalmente, así se sentenció y se ordenó su cierre para decidir a renglón seguido que esa medida no era ejecutable. El centro comercial Mediterráneo también se vio envuelto en una enorme polémica por una presunto exceso de edificabilidad, pero ahora se habla de que para callarles por su malestar ante la apertura de Torrecárdenas les podrían permitir construir con mayor alegría aún en el suelo que tiene sin ejecutar. Y el tercero, el de Torrecárdenas, después de todo lo visto en su proceso de urbanización, las licencias “ad hoc” y su directa repercusión en el pequeño comercio, se cae a cachos antes de cumplir su primer mes abierto.

Quizás suceda eso, que igual no debió abrirse hace un mes.


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