Reflexión a Catalunya

Martes, 19 de Junio de 2018

Reflexión a Catalunya

20 de Diciembre de 2017 20:29h

Pedro Ignacio Altamirano
Pedro Ignacio Altamirano

Dentro de las reformas pendientes para hacer el actual, caduco e injusto sistema electoral español, la única cosa que no tocaría sería lo que conocemos como día de reflexión. Día de descanso previo al voto, en el que nos permitimos un descanso, tanto los ciudadanos del agotador acoso electoralista de los partidos políticos, como todos aquellos que trabajan para la campaña antes de acometer la jornada electoral. Un día por tanto de vital importancia para todos los que, con su voto, al menos por un día, tienen en sus manos la posibilidad de cambiar las cosas.

Importante día, porque, aunque los ciudadanos hayan perdido de vista, cansados sin duda de tantas promesas incumplidas, de tanto mal uso de sus votos en manos de los políticos electos solo para llenar las arcas tipo A y B de los partidos, como sus propios bolsillos, aún tienen la esperanza que, su voto, ayudará a mejorar su vida, la de sus hijos, la de todos en general, y por ello, necesita este espacio de paz para reflexionar con calma el sentido de su más que importante voto.

Todo ello parece estar perfecto dentro de la normalidad democrática. Pero en esta jornada de reflexión legal, hay una sombra gigantesca que consigue ocultar el sol de la inmadura e insuficiente, pero democracia al fin, con la que convivimos en el actual modelo de Estado español. Todo pareciera estar bien si no fuese porque estas elecciones no nacen del ejercicio natural de la democracia, sino de la injustificable, según mi humilde opinión, aplicación del artículo 155 de la actual Constitución del 78. Articulo sin desarrollar, y sin modos de aplicación ni límites claros.

Unas elecciones que nacen de la negativa permanente del Gobierno del Partido Popular que preside Mariano Rajoy, a cualquier tipo de negociación política con los representantes legales del pueblo de Catalunya. Del mayor e injustificable fracaso político de la reciente historia democracia española. Del interior más profundo de la oscura caverna del inmovilismo en el que permanece la actual derecha española. De la aplicación, porque así se ha decidido que lo indica el artículo 155, en el que por cierto no he leído donde indique que, el presidente del Gobierno, tenga la potestad de convocar elecciones porque lo diga él, porque de tal forma lo dijo el presidente: “porque lo digo yo”. Sin más. Por tanto, unas elecciones convocadas de espadas al legítimo Govern de Catalunya, y del legítimo Parlament de Catalunya, en una muestra de la falta de respeto a las instituciones legitimas de Catalunya y del pueblo catalán elegido en las últimas elecciones legítimas y democrática.  

Unas elecciones con los partidos soberanistas descabezados, según las propias palabras de la vicepresidenta del Gobierno Sáenz de Santamaría en las que se denota esa falta de pudor que da el ejercicio sobrepasado de poder, ya que ha terminado con los huesos de los principales representantes legales del pueblo catalán en los Centros Penitenciarios españoles.

De ahí mi personal reflexión, que no es otra que la del deber, la obligación del pueblo de Catalunya, de devolver las Instituciones Catalanas a sus verdaderos representantes, que no son otros que los cesados por la actuación de la derecha españolista. Devolver las instituciones a los que las ganaron en las urnas, mediante el ejercicio de las urnas. Devolver la ofensa al Catalunya en todas y cada una de las papeletas que se introduzcan en las urnas. Devolver las urnas llenas de votos a quienes han convocado estas elecciones de forma tan ofensiva.

Llenar las urnas para transmitir al presidente del actual Gobierno de España, Mariano Rajoy que “porque lo digo yo” no es aceptable en ninguna democracia, a la vicepresidenta Sáenz de Santamaría que descabezando a los partidos que no te gustan, no se ganan alecciones, y a Ministra de Defensa Dolores de Cospedal que con veladas amenazas de utilizar el ejército de todos contra un pueblo no da votos, sino que resta calidad democrática al Estado que se pretende defender. Llenar las urnas de votos para que, tanto Catalunya, el pueblo catalán, las Instituciones Catalanas, y la democracia de todos, vuelvan a las manos de los verdaderos demócratas y arroje a la profundidad de las cavernas a todos aquellos que han cometido esta ofensa contra la voluntad de un pueblo.

 

Pedro I. Altamirano

@altamiranoMLG

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