Ratifican la pena de dos años para un ex legionario por cuatro delitos de abuso de la autoridad y maltrato

Miércoles, 19 de Septiembre de 2018

Ratifican la pena de dos años para un ex legionario por cuatro delitos de abuso de la autoridad y maltrato

20 de Abril de 2012 10:27h

El Tribunal Supremo ratifica otra sentencia similar, con una pena de tres meses y un día por el mismo delito, contra un segundo ex legionario

Tribunal Supremo
Tribunal Supremo

TELEPRENSA.- La Sección Primera de la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo ha ratificado la pena de prisión dos años dictada contra un ex Cabo Caballero Legionario, condenado por el Tribunal Militar Territorial Segundo como autor de cuatro delitos consumados de abuso de

autoridad, en su modalidad de maltrato, además de la pena de tres meses y un día contra un segundo ex Cabo Caballero Legionario, condenado por el mismo tribunal por otro delito consumado de abuso de autoridad, en su modalidad de maltrato.

En la sentencia consta que el día 3 de enero de 2006 comenzó, en la Base Militar de Viator, donde se encuentra ubicada la BRILEG, el período de instrucción para la formación de los soldados aspirantes a Caballeros y Damas Legionarios, 7º ciclo.

Al frente de cada pelotón había un instructor, normalmente un cabo 1º, asistido de uno o varios legionarios que hacían la función de auxiliar, y cuya principal misión era servir de modelo para las distintas actividades de instrucción, “estando expresamente prohibido, tanto a unos como a otros, el empleo de medios violentos o expresiones humillantes hacia los aspirantes en dicho período de aprendizaje.”

En un lapso de tiempo transcurrido entre el día 3 de enero y el día 9 del mismo mes -con toda

probabilidad el día 9-, primero de los procesados, golpeó varias veces con los puños en el pecho de la entonces soldado aspirante a Dama Legionaria, identificada con el seudónimo de Verónica , mientras ésta se encontraba en formación, mientras le decía que llevaba la camisa de manera incorrecta, “de tal manera que los impactos la desplazaron hacia atrás de su puesto en formación”.

No obstante, no consta que hubiese resultado lesivo alguno derivado de tales acciones, si bien Verónica se sintió “humillada y agredida físicamente”.

Durante el mismo lapso temporal, el primer procesado empujó a la citada Verónica , mientras desarrollaba un ejercicio de carrera continua por haber quedado rezagada. En la misma carrera y por

sufrir un pequeño mareo por el esfuerzo, la citada fue “retirada de la misma por los instructores sin incidente alguno que reseñar”.

También en formación y haciendo instrucción, en esos mismos días, el segundo procesado, se acercó a la citada y la golpeó en la espalda, pecho y muslos, sin poder especificarse la secuencia o intensidad de los mismos. Así mismo en otro momento gritándole al oído le dijo que "le iba a meter la polla por el culo". Aunque tampoco hay constancia de resultado lesivo alguno derivado de lo anteriormente descrito; por las citada acciones Verónica se sintió “humillada y agredida físicamente”.

Nuevamente el primero de los procesados, durante este período inicial de instrucción, golpeó con fuerza, al menos en una ocasión, en diversas partes del cuerpo -una de ellas en forma de culatazo con un arma- a un soldado aspirante, identificado con el seudónimo de Óscar. En otra ocasión, viendo que este mismo aspirante no corría lo suficiente durante una práctica de carrera continua, le golpeó “violentamente “con una patada, y no mucho rato después, a solas en la camareta de

alojamiento del aspirante volvió a golpearle repetidamente -sin que haya constancia de intensidad, modo, medios o duración- manifestándole que si lo denunciaba lo” mataba”, lo que provocó que Oscar saliese llorando de la camareta.

Como consecuencia de alguno de estos hechos el citado Oscar resultó con "hematoma en ambos

hombros, región lateral externa de brazos derecho izquierdo y derecho, y cara lateral del brazo izquierdo" así como reacción a estrés agudo.

En otras ocasiones, no determinadas en número, pero sí de carácter muy puntual, el auxiliar el primero de los procesados, personado en alguna camareta de los aspirantes de su pelotón para comprobar si se sabían los credos legionarios, golpeó a éstos golpes con la mano de escasa entidad, sin intención de acometimiento y sin que fueran percibidos por éstos como una agresión sino como gestos de camaradería.

Al menos en el comienzo de tal mencionado período de instrucción, se profirieron expresiones hacia los aspirantes del cariz de "mierdas", "mariconas", "no valéis para nada" o "me voy a hacer pajas con vuestra voz", sin que pueda, con carácter general, acreditarse frecuencia, personas concretas que lo dijeran, o momentos en que se vertieron tales términos. No obstante sí que ha quedado acreditado que las tres primeras expresiones fueron dichas en alguna ocasión por el entonces ambos procesados.

Tras la estancia en el período de instrucción citado la soldado Verónica , desarrolló cuadros de

ansiedad, miedo a salir a la calle sola, apatía, vacío, tristeza, culpa y enfado, sin que se haya podio determinar diagnóstico exacto, ni origen puntual de los mismos, duración concreta en el tiempo o predisposición por personalidad previa que facilitase su desencadenamiento. Permaneció desde entonces en estado de baja por motivos psicológicos hasta la terminación de su compromiso con las Fuerzas Armadas.

El primero de los procesados fue condenado como autor de cuatro delitos consumados de abuso de

autoridad, en su modalidad de maltrato, a la pena de tres meses y un día de prisión para cada uno de ellos, con la accesoria de suspensión de cargo público y derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena, y al segundo procesado como autor de un delito consumado de abuso de autoridad, en su modalidad de maltrato, a la pena de tres meses y un día de prisión, mas la accesoria de suspensión de cargo público y derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena

El primero de ellos debía abonar además una indemnización en concepto de responsabilidad civil de 400 euros a Verónica y 900 euros a Óscar, mientras que el segundo ex legionario debía indemnizar con 300 euros a la ex aspirante a Dama Legionaria.

Ambos ex legionarios presentaron recursos de casación, si bien en ambos casos, el Tribunal Supremo considera que las circunstancias descritas en los mismos no se produjeron, por lo que entiende que procede desestimar sendos recursos, con lo que, de facto, ratifica la sentencia dictada por el Tribunal Militar Territorial Segundo.

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