Rarezas y ruidos

Lunes, 26 de Agosto de 2019

Rarezas y ruidos

29 de Mayo de 2019 13:04h

Juan Antonio Palacios Escobar
Juan Antonio Palacios Escobar

Aunque en los convulsos tiempos que vivimos ya casi nada nos produzca extrañezas, la actualidad nos trae terremotos informativos y muchos ruidos, que abren las puertas a los salvadores y los populismos. Demasiadas afirmaciones dogmáticas y muchas dudas sobre los valores democráticos.


Resulta increíble ver algunos personajes moverse permanentemente entre la realidad y la fantasía, ir erráticamente de un lado para otro sin ser capaces de aportar ideas nuevas y soluciones a los problemas de la ciudadanía. Con frecuencia quedan estancados y bloqueados.


En medio de excentricidades y desorientaciones, desconfiamos de nuestras posibilidades y entre incógnitas y dudas escondemos cualquier atisbo de valentía o audacia. Hemos de alimentar un olfato especial para reconocer a las buenas personas que pueden ayudarnos en nuestros proyectos.


Casi siempre es momento para reclamar mejor situación, si pensamos que hemos trabajado para ello, y si queremos ver realizadas nuestras ambiciones, no podemos estar dispuestos a conformarnos o resignarnos., pero dejarnos ayudar cuando lo necesitamos.


Si vamos contra todos, en justa correspondencia nos encontraremos solos y abandonados. No debemos empecinarnos inútilmente en ayudar a aquellos que no quieren ser ayudados. Debemos estructurar mejor los proyectos y los cambios, no atrincherarnos y estar abiertos a nuevas ideas.


Cuando estamos en la cresta de la ola, cosechando éxitos y triunfos, debemos ceder si queremos llegar a acuerdos y sacar el rendimiento previsto sin extravagancias ni caprichos., pero siendo preciso en nuestras decisiones y selectivo en nuestras elecciones.


A veces pasamos demasiado tiempo discutiendo por tonterías, lo que no deja de ser inútil y perjudicial. Debemos aclarar nuestra mente, alejándonos del ruido y del exceso de información. Cuanto más en calma estemos, mejor nos vamos a sentir.


Perder los nervios y encolerizarnos, es como tenderles las manos a nuestros enemigos y colocarnos a su merced. No debemos poner trabas a nuestra expresión emocional, pero tampoco podemos convertirnos en un volcán andante sin freno ni control.


Las cosas, a veces, van muy rápidas y no podemos permitirnos el lujo de estar bien con todo el mundo en todo momento. Debemos intentar cambiar y no aceptar sin más aquello que nos resulta tóxico o no nos conviene, pero no debemos dudar en expresarnos alto y sin complejos.


Provoca una gran satisfacción y felicidad ser agradecidos, saber transformar en dulce una situación amarga, dar abrazos en lugar de quejarse por lo que fuimos incapaces de hacer, defender en lugar de consumir todo el tiempo en atacar.


Deberíamos dedicarnos a construir en lugar de destruir , en comprender en vez de empecinarnos , en cultivar lo real y no perdernos en lo hipotético, en navegar contra viento y marea en vez de plegarnos al sol que más calienta.


Por favor sumemos en lugar de restar. ¿Se imaginan ustedes lo que sería un Brexit duro para los trabajadores españoles en Gibraltar? ¿Para los ingleses que viven en España ¿ ¿Para los españoles residentes en el Reino Unido?


Llegamos a verlo todo mejor, desde una óptica amplia y no colocándonos vendas o desde una visión limitada, entre rutinas minúsculas y sorpresa mayúsculas, vamos sorteando rarezas y ruidos.

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