Quién llamó tonto a Pedro Sánchez

Martes, 23 de Julio de 2019

Quién llamó tonto a Pedro Sánchez

10 de Julio de 2019 17:28h

Javier A. Salvador, teleprensa.com
Javier A. Salvador, teleprensa.com

Dejar que la fruta madure en el árbol es un ejercicio no ausente de riesgos, pero si sabes medir los tiempos y cuidar muy bien el huerto, te llevas el mejor de los regalos, que es el fruto en su justo punto de sabor, dulzura, textura y te garantizas un recuerdo óptimo de aquello que te comiste. Los hay que intentan adelantarse a todos, recogen antes que nadie y colocan en el mercado un fruto que sencillamente tiene la apariencia, pero carece de todo lo demás. Luego están los que le siguen los pasos inmediatamente después, sin criterio propio, que cortan deprisa y corriendo para no perderse ese auge de precios que sólo se llevan los primeros, salvo que sepas que a ti te van a comprar la calidad del producto madurado y esperas al momento exacto y no al que imponen los demás. 

Esos que cortan antes de tiempo atraídos por el mercado, por el rendimiento fácil suelen provocar una caída de precios que termina generando enormes pérdidas al sector, pero esperar y no desesperar pese a lo arriesgado de la estrategia tiene su puntito. Lo malo es que si no estás muy pendiente, controlando cada día tu huerto, puede que la fruta caiga por su propio peso apenas después de que estuviese en su mejor momento.

Y el momento político es como los buenos melocotones, con un PSOE que juega a una experiencia un tanto arriesgada, aunque el “no es no” de Pedro Sánchez llevado a las últimas consecuencias le otorga ese beneficio de la duda, ese dejadle hacer porque ya ha pasado por ello y sabe lo que hace. El PP y Podemos cortaron los frutos nada más abrirse la subasta, Vox fue detrás, como en todo, a lo que le den y por donde le den les va a dar exactamente igual. Pero quien se está cubriendo de gloria es Ciudadanos, que jugando a estrategias que no le pegan, ha llegado a su momento más bajo de credibilidad en el electorado, porque estar está, pero sin capacidad de hacer absolutamente nada. Andalucía es un claro ejemplo en el que el PP, con los peores resultados de su historia, campa a sus anchas anulando totalmente la imagen de sus socios de Gobierno con ese “mejor no hables que se nos enfadan los de Vox y la liamos otra vez”.

Con el huerto político en estas condiciones no es nada extraño que una parte muy importante de los electores pidan al cielo que Pedro Sánchez no consiga la investidura para que convoque elecciones otra vez y, sálvese quien pueda, volvamos a ese bipartidismo pseudoradical que sólo rompían los partidos nacionalistas catalanes y vascos.

¿Imaginan unas elecciones en las que Podemos, Ciudadanos y Vox desaparecen como una mala riada tras un chaparrón de verano? Pues ahora hagan sumas para averiguar en manos de quiénes quedarán las mayorías.

Ahora bien, puestos a pensar cual es el punto de maduración, que alguien me explique qué es peor para España, si contar con los 24 escaños de Vox en el Congreso de los Diputados o cualquiera de sus concejales o parlamentarios en cualquier punto de España, o por el contrario contar con los 27 escaños que suman ERC (15), JsxCAT (7) y EH Bildu (4). Los primeros son unos nostálgicos del franquismo, de un verdadero autor de crímenes contra humanidad que derrocó por la fuerza de las armas un Estado legítimo y constitucional. Los otros son tan impresentables como los primeros, y puestos a elegir les aseguro que, mayoritariamente, depende del nivel intelectual de a quien le preguntes.

Al final el listo, no me cabe ninguna duda será Pedro Sánchez. Con no hablar ya se ha convertido en lo menos malo de lo que hay en el panorama y ganar eso, en esta España de hoy, es ir camino de la mayoría casi absoluta. 

Que le den dos meses más a Sánchez, que los nuevos iluminados verán quien recoge la cosecha.

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