Pies de barro

Viernes, 23 de Agosto de 2019

Pies de barro

20 de Febrero de 2019 14:00h

Juan Antonio Palacios Escobar
Juan Antonio Palacios Escobar

Todos tenemos nuestras debilidades y fragilidades ,las vulnerabilidades de un ídolo o un gigante con pies de barro, aunque nuestra apariencia en sorprendernos , demasiadas ocasiones sea fuerte y sólida. Buscamos nombres a lo que no conocemos y nos olvidamos de cómo llamar a lo que forma parte de nuestra vida cotidiana.


La vida nos sonríe cuando menos lo esperamos y nos desmoronamos cuando creemos tenerlo todo controlado. Recuperamos la alegría y la felicidad cuando nos parece que estamos más tristes y desolados.. Volvemos a jugar en el momento que creíamos que lo habíamos olvidado.


Nos sentimos seguros cuando en el mundo que nos rodea, nos creemos que todo está colocado en su sitio, y notamos que tenemos la mayor de las autonomías para caminar y decidir por nosotros mismos., sin pasiones turcas ni academias de héroes.


Notamos nuestra debilidad y nuestros pies de barro, porque necesitamos continuamente mimos y carantoñas, y hacer frente a todos los vientos desfavorables y aceptar con humildad que aunque no lo podamos hacer todo tenemos más fuerza de la que realmente creemos.
Donde se demuestra más la fortaleza es ante la posibilidad de llegar a acuerdos con aquel que piensa de forma distinta a nosotros, que el verbo grueso y ofensivo no nos haga perder los papeles y situarnos en la mayor de las debilidades.


Entre lo auténtico y lo falso, lo real y lo virtual, la fuerza y la debilidad hemos de abogar por sorprendernos, por estar preparados para lo inesperado para incorporarnos en cualquier momento al ritmo de cualquier movimiento. Y para eso, aun siendo optimistas, hemos de equiparnos para hacer frente al menos favorable de los escenarios.


Debemos ser realistas y no pensar y dar por sentado que lo que tenemos hoy se puede mantener en el tiempo, ni tampoco deberíamos caer en la tentación que las soluciones que aplicábamos en el pasado nos van a resultar válidas en el futuro.


La vida nos enseña que triunfa aquel que es capaz de adaptar su forma de proceder a la naturaleza de los tiempos, con más intuición que deducción. Si no somos flexibles iremos abocados inevitablemente al desastre, y ante lo incierto del mundo actual debemos ser capaces de pensar en todas las posibilidades, sobre todo en lo impensable.


No solo las personas, sino que hay países que también tienen los pies de barro, y nos movemos entre diferencias y desigualdades, entre desiertos rurales y zonas urbanas densamente pobladas, entre quienes nos entendemos y aquellos que no quieren dialogar y mucho menos acordar o nada que se le parezca.


A veces los que presumen de ser más fuertes y sobrados son los más equivocados y necios, porque con sus pies barro, se consideran superiores a todas las criaturas del planeta. Hemos de ser agiles para reaccionar y flexibles para adaptarnos a los cambios.


Hay quienes pierden excesivo tiempo en desarrollar innumerables planes y ejercicios de prospectiva y que en raras ocasiones aciertan. Normalmente ninguna victoria suele ser rápida ni fácil. , mucho menos obtener la gloria y el reconocimiento de los demás.
Hemos de vacunarnos y no dejar de pensar y tener en cuenta que el adversario por muy inferior que nos parezca, puede tener cualidades y fuerzas que desconocemos.

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