La gamba roja no es de Carboneras

Jueves, 25 de Abril de 2019

La gamba roja no es de Carboneras

16 de Enero de 2019 18:28h

 Javier A. Salvador, @jsalvadortp
Javier A. Salvador, @jsalvadortp

Copiar una idea en beneficio propio puede ser bueno si a quien intentas imitar no es tu vecino y, además, te lleva algo así como sesenta años de ventaja dándole nombre al producto, porque sencillamente puedes caer en el ridículo. Es muy probable que la aventura de Carboneras reivindicando el nombre propio para su pueblo de la Gamba Roja, la que todos conocemos comercialmente como Gamba Roja de Garrucha, tenga más de intentar subir el tono de esas históricas rencillas entre garrucheros y carboneros que de interés real en renombrar el origen tradicional y reconocido de un producto del mar que ya es sobradamente apreciado. Pero tiene su lógica dentro de un estricto plano político de cara a unas inminentes elecciones municipales, si tenemos en cuenta que está muy de moda eso de tener a mano un malo que les haga necesarios. Vox lo hizo en las autonómicas de Andalucía con los inmigrantes ilegales y a día de hoy son el mango de la sartén en la que se ha convertido el ejecutivo andaluz. Trump lo ejecutó a la perfección en su ascenso a la presidencia de los EE.UU. con el muro de México y hasta en Reino Unido uno de los ejes que funcionaron de cine para conseguir el sí al Brexit fue precisamente lo que supuestamente les quitaban aquellos que venían de fuera, entiendo como tales a los que son de la propia UE.

El problema de estas estrategias es que tienen un recorrido muy complicado, porque vivir de ello implica estar dispuestos a subir de tono constantemente, y eso genera atroces consecuencias. Trump tiene el país económicamente bloqueado, Reino Unido no aprueba en su parlamento la salida de la UE y Vox, bueno, pues van a ser la sal y la pimienta de la ensalada en la que se va a convertir el debate político hasta las próximas municipales porque, obviamente, querrán demostrar que tienen los huevos tan grandes como los toros que tanto defienden, sin medir muy bien que en la otra parte del bicho hay unos cuernos como puñales capaces de embestir, y no de investir presidentes.

El intento de Carboneras, como anécdota, puede valer, pero su estrategia puede volverse en su contra desde el momento en que les llegue alguien y les pregunte cuántos kilos han vendido este año en su lonja y a qué precio. Qué empleo directo o indirecto produce esta especialidad, o en qué consiste la diferencia en el proceso desde la captura hasta la venta que les hace mejores que al resto. Vamos, esas cosas que en el caso de Garrucha están hasta recogidas en su ya muy adelantado plan de Identificación Geográfica Protegida.

Garrucha ha sido históricamente el origen de la gamba de nombre propio, y eso no quiere decir que el resto no sean buenas o apreciables, pero intentar a estas alturas una batalla que sólo resta es traer a colación aquello del perro del hortelano.

Carboneras ha sido y es un puerto tradicionalmente palangrero y artesanal, el mejor lugar para comer un atún como mandan las reglas de la buena mesa, la aguja y en temporada el famoso galán, que sí habría sido una apuesta más acertada porque, además de original, es totalmente cierta. Y sí, galanes también hay en Garrucha, pero si los otros ya están con enorme ventaja en la Gamba, seguro que por lo menos hasta ahora no tenían ganas de tocarle las narices a los vecinos de enfrente con productos que tradicionalmente se identifican con un único lugar, que es lo que les aporta valor.

Dicho de otra manera, que con las cosas de comer no se juega. Y la gamba roja o es de Garrucha o no es la de marca, se pongan como se pongan en Denia o Carboneras.

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