Intimidades y espectáculos

Viernes, 19 de Octubre de 2018

Intimidades y espectáculos

10 de Octubre de 2018 13:02h

Juan Antonio Palacios Escobar
Juan Antonio Palacios Escobar

Nuestras vidas, de la mano de la globalización y las nuevas tecnologías se han convertido en un espectáculo. Todo lo que hagamos puede ser visto y oído, en el mismo momento o en diferido por el ciudadano más cercano a nosotros, nuestro vecino o un terrestre de Groenlandia India, Japón o EEUU.


Ante esta situación cualquiera de nosotros puede sentirse indefenso e indignado, ya que donde queda la intimidad, la privacidad, el derecho a estar con nosotros mismos. Vivimos en una sociedad, en la que nos hemos quedado sin secretos, a pesar de que estamos solos en la multitud.


Necesitamos liberar nuestras mentes de pensamientos negativos, y ser capaces de disfrutar de la contemplación de todo lo que nos rodea, y percibimos la luz y los colores con más intensidad., adquirimos mayor conciencia espiritual y sabiduría.
Prometer lo imposible o engañar a los ciudadanos y ciudadanas no es algo que salga gratis, tiene su precio y su coste. No es honesto irse para quedarse, confundir lo eficaz con lo efectista, las autenticidades con las apoteosis y las alfombras.


Entre disidencias y discrepancias, discordias y concordias, se nos apaga la luz y terminamos a oscuras o con todas las luces encendidas., y no valen reproches ni acusaciones hacia nadie, de lo que solo nosotros somos responsables.


Existen cosas , situaciones y personas que por extrañas nos parecen marcianas y abren un cisma entre nosotros y la realidad , son como caballos de Troya , poesías cromáticas , despedidas que son llegadas , destierros que son acogidas, aceptaciones que son renuncias.
Muchas veces creemos que es lo que es una garantía judicial para nuestra defensa, como resulta ser investigado o imputado como se llamaba antes, se convierte en una culpabilidad de antemano y todo el que va a declarar ante un tribunal, según nuestra cultura es reo de muerte.


Vivimos en una sociedad de las apariencias, en las que resulta complicado y difícil abrir nuestros corazones a todo el mundo., y nos pasamos media vida intentando protegernos de nosotros mismos y de las agresiones del entorno. En este carnaval del mundo vamos perdiendo autenticidad y sinceridad, haciendo un espectáculo de nuestros sentimientos y emociones.


Con frecuencia, simplificamos las visiones del mundo a través de las gafas de las emociones, y sin bajar la guardia nos damos cuenta que cuantos más fantasmas generemos más infelices seremos., que no podemos ni debemos considerarnos solitarios si no estamos condenados a serlo.


Todo los sabemos entre todos, y normalmente casi todo lo hacemos entre todos, y sobre todo no perdemos el derecho a hacernos preguntas , para enseñarnos a pensar , a despertar nuestra curiosidad y a saber impulsar e investigar por nosotros mismos el mundo que nos rodea.


Debemos ir derribando lo prejuicios y ser capaces de construir y vivir en una sociedad , en la que la justicia , la solidaridad , la paz y la no discriminación , el respeto a la naturaleza dejen de ser utopías perseguidas por la humanidad y todavía inalcanzadas.


Cuando aprendamos que lo importante no es el objetivo que queremos alcanzar sino el proceso , que no es autónomo y si heterogéneo , pero que si es importante que seamos capaces de garantizar la libre circulación de nuestras ideas y bienes espirituales , que una sociedad ofrezca a todos sus ciudadanos y ciudadanas las mismas oportunidades en el ejercicio de sus derechos.

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