Hacer como qué…

Jueves, 18 de Julio de 2019

Hacer como qué…

15 de Mayo de 2019 13:27h

Juan Antonio Palacios Escobar
Juan Antonio Palacios Escobar

Muchas veces no sabemos si estamos o no, pero salvamos la piel haciendo como qué…Y entre fuentes inesperadas y actividades relajantes nos vamos sintiendo mejor. Le damos más importancia a las pequeñas cosas y vamos dejando la solución a los problemas para un mañana que cada vez situamos más lejos y sin tomar medidas.

Quienes nos conocen, saben que no somos novatos ni tampoco veteranos, pero tenemos suficiente experiencia como para saber hacer las cosas, aunque en ocasiones hagamos que hacemos como qué…para terminar no haciéndolo.

Cuando se nos presenta por delante un día tranquilo y gratificante, estamos más predispuestos a disfrutar de las grandes cosas que poseemos aunque no las valoremos. Entre sorpresas e imprevistos procuramos construir y reforzar nuestras relaciones, aumentando nuestra perspectiva, mejorando nuestro carácter y actitud y enriqueciéndonos como personas.

Nos ponemos nerviosos por cosas con que las deberíamos hacer como que…no hubiesen ocurrido, y en las que no es rentable dedicarles excesivo tiempo. Hemos de estar dispuestos a no dejarnos engañar por falsas palabras y rectificar las veces que haga falta, concentrando nuestras energías en dar amor a los demás.

Montados en el tranvía de nuestros deseos, se nos presentan oportunidades para hacer cosas diferentes, y hemos de superar los miedos que nos paralizan. No debemos hacer como que…escuchamos, ni echar balones fuera y esforzarnos en aprender y hacer las cosas bien.

Nos movemos entre líneas rectas, quebradas circulares y espirales, pero si sabemos sembrar recogeremos el fruto del trabajo bien hecho. Es terapéutico y necesario tomarnos nuestro tiempo para no sacar conclusiones precipitadas y no hacer como que…pero ir permanentemente acelerados.

Por muchos vientos de pasión que nos impulsen, hemos de saber en cada momento qué dirección tomar, y no tener pánico a los cambios para permanecer instalados en más de lo mismo. Tenemos que ser honestos con nosotros mismos y no hacer como que…somos coherentes, pero hacemos todo lo contrario de lo que decimos.

Entre cambios y recambios, no debemos hacer como qué… y evitar entrar en conflictos innecesarios, superar las discusiones inútiles y no esforzarnos en convencer a personas que, bajo ningún concepto, están dispuestas a ceder en sus posturas.

Hacemos como que… somos encantadores, pero nuestra susceptibilidad se torna entre lo ridículo y lo trágico, cuando descubrimos que se están cachondeando de nosotros, es el momento en el que nos damos cuenta que no tenemos sentido del humor y sí una falta de seguridad en nosotros mismos.

Debemos entrenarnos en ver las cosas con amplitud, lejos de tiquismiquis y quisquillosos, pejigueras y cataplasmas, ya que por mucho arte de brujería y cosas que hagan como que…quieran apoderarse de nuestras voluntades y amargarnos la existencia, nos daremos cuenta que todo eran mentiras, milongas y martingalas.

Hay ocasiones en las que necesitamos reencontrarnos con nosotros mismos, tener tiempo para la reflexión, y nos sumergimos en una profunda intimidad y hacemos como que…el resto del mundo despareciera, y quienes nos rodean no existieran.

A veces cuando eso ocurre, no es hacer como que…, es realmente así y sentimos una gran paz interior.

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