El nudismo no es un deber en Almería

Lunes, 22 de Octubre de 2018

El nudismo no es un deber en Almería

02 de Agosto de 2018 10:56h

Javier Salvador, @jsalvadortp
Javier Salvador, @jsalvadortp

Las zonas turísticas siempre eclosionan por un hecho diferencial que se da en el lugar, algo que la hace distinta. Si ahora quieres triunfar en el nuevo modelo turístico de 18 a 45 años, el hecho de tener una buena ola surfeable o un viento constante para practicar el kitesurf te ayudan una barbaridad para atraer a esos jóvenes de pelo abrasado por el sol tras los que llegan verdaderas oleadas de turistas, como bien pueden contarnos desde el País Vasco o Tarifa. Pero Almería no tiene olas muy surferas que digamos, aunque alguna hay, y las cometas sólo pueden volar de vez en cuando y, cuando lo hacen, suele ser con viento en exceso así que eso, por ahora y salvo que el cambio climático nos haga un regalo envenenado, tenemos que seguir siendo fieles a nuestros referentes en el exterior, nuestros hechos embajadores diferenciales, de eso por lo que hablan de nosotros, y el nudismo por suerte o desgracia es uno de ellos.

Almería sigue casi tan mal conectada con el resto del mundo como a los finales de los 70, porque salvo la autovía del Mediterráneo, no hay más cambios que mostrar en este sentido. Y fue precisamente el nudismo, poder quedarse en bolas en mitad de una playa inmensa a la que era difícil llegar, fue lo que hizo de este apartado rincón un lugar especial para una clase de turistas que, normalmente, suelen ser de un poder adquisitivo entre medio y alto. Aquellos años no son éstos, y pese a que las comunicaciones son lamentables la provincia ha sabido crecer lo suficiente para que aquellas playas inmensas en las que podía ir la gente a quedarse en pelotas sin peligro de que nadie les viese la chorra, ahora están dentro de una franja de litoral al que acuden miles de personas. Ya no están solos, y aunque fueron ellos quienes iniciaron el efecto llamada, ahora se ven obligados a compartir su paraíso y eso no les gusta. Como a casi nadie.

Así, todos los años viviremos las mismas crisis televisivas hablando de Almería y la guerra entre textiles y nudistas, porque los que usamos bañador también tenemos un nombre para diferenciarnos y no es el de “normales”, sino textiles. Y quizá esté ahí la raíz del problema y el principio de la solución, saber dónde está cada uno y lo que representa.

Como almeriense estoy muy cansado de que cada vez que bajan cuatro urbanitas sesentones a pasear sus culos y tetas por las playas del levante, monten el mismo lío porque entienden que les limitan cada vez más “sus presuntos” espacios y creen que con ello se vulneran sus derechos, pero la pregunta es ¿qué derechos?

Es cierto que hace cuarenta años, cuando estaban de buen ver, eran incluso el atractivo de las playas y los textiles o normales más catetos iban a sus lugares habituales a ver esos cuerpos tersos y jóvenes, creyendo que sólo con estar por allí podrían pillar cacho, en vez de entender que hacían el ridículo y que el nudismo no tiene por lo general ninguna otra connotación. Pero ahora, cuando esas mismas playas están invadidas de familias con niños, la razón de ser de un turismo familiar que se ha convertido en el nuevo hecho diferencial del modelo turístico almeriense, pasan a ser ellos los bichos raros en un entorno más global.

El playazo de Vera, que abarca desde Garrucha a Cuevas de Almanzora, no es una cala cerrada a la que tienes que llegar andando varios kilómetros, un lugar recóndito en el que nadie te va a ver salvo que acuda a propósito, como suelen ser la mayor parte de playas nudistas. Hablamos de una playa casi urbana por todo lo que se ha permitido urbanizar en primera línea, -y esa es otra guerra distinta-, con lo que los nudistas tienen que empezar a entender que esa legitimidad de una minoría no se puede imponer a la mayoría, ni tan siquiera cuando existen esos llamados derechos históricos. De ser ahí, de poder basarnos en el uso, las costumbres y los derechos históricos no recogidos en la constitución española, Catalunya sería hoy una nación independiente. Y no, no lo es, como tampoco lo puede ser la playa nudista del playazo de Vera.

Noticias relacionadas
Comentarios
blog comments powered by Disqus
Videos